En una época en la que los clásicos están de capa caída, la compañía Clásicos Contemporáneos ha conseguido exprimir toda su esencia y ha generado una verdadera revolución en el Revellín.
Con el auditorio rozando su lleno ha irrumpido en el escenario un nuevo Otelo, más moderno, más oscuro, más rockero.
Un Otelo postapocalíptico que se ha servido de una apoteósica puesta en escena para lanzar el mismo mensaje shakesperiano en pleno siglo XXI. Un mensaje de crítica al poder, la venganza, el racismo, el clasismo y el machismo. Un mensaje que ha puesto de manifiesto que, por mucha evolución, la sociedad poco ha cambiado.
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