• Contacto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
jueves 5 de noviembre de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sucesos
  • Tribunales
  • Política
  • Frontera
  • Educación
  • Sociedad
    • Sociedad caballa
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
    • Editorial
    • Cartas al director
    • Colaboraciones
    • Viñeta
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Tribunales
  • Política
  • Frontera
  • Educación
  • Sociedad
    • Sociedad caballa
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
    • Editorial
    • Cartas al director
    • Colaboraciones
    • Viñeta
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Ceuta
Sin resultados
Ver todos los resultados

Tocando fondo

Por Juan Luis Aróstegui
28/03/2013 - 09:42
Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

Hace mucho tiempo que el PSOE decidió abandonar nuestra Ciudad. Nunca regresó. Los ideólogos que alumbraron este partido político en la transición, llegaron a la conclusión de que, ante la disyuntiva que suponía elegir entre “Ceuta y Melilla” o las “relaciones privilegiadas con Marruecos”, no había discusión posible. Siempre Marruecos. Esta dramática elección quedó incrustada en el ADN del PSOE. Las sucesivas generaciones (muy pocas, no olvidemos que el líder actual ya formaba parte de aquella partida) no han querido, o no han sabido, superar esta enfermedad que los inhabilita para hacer política en Ceuta. Es cierto que la inercia del sistema y el simplismo intelectual del bipartidismo les proporciona un buen número de apoyos de electores expresados en clave nacional; pero su presencia cualitativa es residual.
La consecuencia lógica de este hecho, es que la sucursal del PSOE en Ceuta es un partido sin alma, sin arraigo en la sociedad, y con una representación institucional minoritaria (la más baja de toda España), que pasa de mano en mano como esos locales malditos que nunca sueltan el cartel de “se traspasa”.
Desde aquel lejano entonces, esta cuestión se ha tratado equivocadamente. Todas las oportunidades de redefinir el proyecto político fueron desaprovechadas, porque se partía de la base de que era suficiente con cambiar las personas. Cada nueva remesa de dirigentes se consideraba más guapa y más lista que la anterior, y con eso se creía solucionado el problema. Grave error de concepto. No es posible consolidar un partido sin un ideario propio reconocible por la ciudadanía con el que ésta se pueda identificar. La mera repetición de lugares comunes, enumerada por bustos parlantes cambiantes, sólo conduce a la indiferencia. Esa es la situación en la que se encuentra el PSOE en la actualidad. Nadie presta atención a lo que hace o a lo que dice. Forma parte del escenario porque el PSOE tiene que existir (como en todas partes); pero poco más. Quienes siguen pensando que este partido es una pieza fundamental para reconstruir la izquierda con posibilidades de disputar el poder a la derecha, y son críticos con lo que está pasando, sufren las iras irracionales de sus líderes (más ocupados en defender sus posiciones personales que los intereses del partido), abortando cualquier posibilidad de regeneración.
No obstante lo anterior, los afiliados del PSOE están en su perfecto derecho de alentar (incluso con entusiasmo) este proceso degenerativo de su organización. Nada que objetar al respecto. Lo que ocurre es que incluso la decadencia debe tener un límite. Y parece que se está sobrepasando. Lo que sucedió en la última sesión plenaria es duro de asimilar. Ver (y sobre todo oír) a un partido político que se reclama progresista, convertido en valedor de los intereses de un confuso contubernio empresarial de la más infame reputación, por mendigar pordioseramente un trato preferente en un medio de comunicación de escasa audiencia (en su mayoría de extrema derecha); está muy cerca del fondo.
Los dirigentes del PSOE son muy libres de perderse el respeto a sí mismos. Pero deberían tener en cuenta que aún sigue habiendo un apreciable número de personas, izquierdistas de sentimientos, que mantienen una cierta vinculación afectiva con este partido y que piensan que aún es reconducible. Esa gente, fiel al PSOE a pesar de todo (y es mucho), no se merece esta humillación.

Contenido relacionado

El SMI subirá a 1.286 euros en 2027, pero una nueva propuesta apunta hasta los 1.800 euros

El SMI subirá a 1.286 euros en 2027, pero una nueva propuesta apunta hasta los 1.800 euros

hace 13 minutos
Cinco ONG llevan a Fiscalía el abandono de niños inmigrantes en Ceuta al ver posible delito

Cinco ONG llevan a Fiscalía el abandono de niños inmigrantes en Ceuta al ver posible delito

hace 1 hora
La CECE explora vías de colaboración con empresas de Iberoamérica

La CECE explora vías de colaboración con empresas de Iberoamérica

hace 2 horas
Vivas luchará por Ceuta en Europa a través del Comité de las Regiones

Juan Vivas, en el Comité europeo de las Regiones

hace 2 horas
Óscar Graña, un referente deportivo en constancia y disciplina en piragüismo

Óscar Graña, un referente deportivo en constancia y disciplina en piragüismo

hace 2 horas
Los Puntos Violeta para prevención de violencia sexual registraron 3.323 atenciones tras la invasión

Los Puntos Violeta para prevención de violencia sexual registraron 3.323 atenciones tras la invasión

hace 2 horas
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2026

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Tribunales
  • Política
  • Frontera
  • Educación
  • Medioambiente
  • Sociedad
    • Sociedad caballa
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
    • Editorial
    • Cartas al director
    • Colaboraciones
    • Viñeta

Grupo Faro © 2026