Es el mundo al revés. Difícil de creerlo pero así funciona el sistema. Tenemos a una empresaria que saca adelante su hotel como puede, que mantiene la infraestructura y que ha invertido su vida en mantener a su familia trabajando. Es Fadila, responsable del hotel Entre Dos Mares. Resulta que llega al lugar una familia a través de Servicios Sociales, área que se encarga de abonar una serie de mensualidades durante un tiempo concreto.
Ese tiempo termina y se insta al cabeza de familia a buscar la manera de mantener a sus miembros con su trabajo después de un buen periodo viviendo de la ayuda social. Se corta el grifo, por llamarlo de alguna manera. ¿Qué sucede entonces? Que la familia no se va del hotel, que el cabeza de familia dice que es la Ciudad la que tiene que solucionar su problema y termina convirtiéndose en okupa del negocio ajeno, okupa de un hotel.
¿Quién queda en medio? Fadila, la empresaria que lucha por sacar adelante su hotel y cuyo único error ha sido el qué, ¿trabajar? La empresaria que ha trabajado como muchas otras empresas con la Ciudad y que ahora se queda con las consecuencias de un problema mal resuelto por las instituciones que ni siquiera investigan a quiénes dan ayudas y durante qué tiempo las siguen otorgando sin que los receptores tengan derecho a ellas.
Fadila intenta cerrar el hotel, busca traspasarlo, se prepara para clausurar una etapa de su vida y termina detenida por coacciones. La familia se queda dentro de esta infraestructura (todo el hotel para ellos) y la empresaria sin poder hacer el traspaso y encima teniendo que pagar una multa porque se le acusa de cometer un delito al haber defendido su negocio y se le detiene por ello.
Es tan rocambolesca la historia que resulta difícil de comprender. Cómo alguien puede perder su fuente de trabajo solo por hacer lo legal: trabajar.
Este mundo al revés ha dejado a una mujer protagonista de unos hechos que además han dado pie a una cobardía política impresionante.
Ni un solo partido político quiere hablar de este asunto porque no les conviene, porque juegan siempre a ver sobre qué temas les merece la pena hablar porque les van a dar votos.
Por eso no van a debatir nunca de lo que le sucede a una empresaria trabajadora porque tocarían temas sensibles sobre los que no quieren posicionarse, porque parece que les sale sarpullido al defender a quien obra correctamente porque lo que ahora ‘vende’ es estar del lado de quien supuestamente está entregado a la miseria aunque sea en verdad un farsante.
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