–En la mirada de María del Carmen Pastor Campoy, artesana que lleva toda la vida en Ceuta, se vislumbra la emoción de quien ve cómo un arduo trabajo, es motivo de halagos y reconocimientos. Expone desde hoy hasta el 7 de agosto ‘Cosas mías’, una colección artesana en el Museo del Revellín.
¿Hay mucho amor en la exposición?
–Mucho amor, mucho esfuerzo, muchas horas robadas al día. Quisiera, además , que fuera una especie de homenaje póstumo a una amiga que, desgraciadamente, no podrá verla.
–Cuénteme qué se encontrará aquella persona que visite la exposición.
–Se encontrará un trabajo realizado en honor a la Virgen de África. El cuadro emblemático, realizado con punto de cruz, es una estampa de la Virgen y de Jesús tumbado, en el que el color intenso del manto otorga una fuerte carga de emotividad. Pero mejor que explicarlo, es que cada persona experimente sus propias sensaciones al contemplarlo. Además de este cuadro principal, que es la joya de la exposición, se podrán ver veinte cuadros, todos en punto de cruz, y cuatro colchas tejidas en ganchillo, todas de mi autoría. También hay una bella muestra de dedales de artesanía, que he ido consiguiendo a lo largo de los años.
–Tengo entendido que el cuadro de la Virgen de África también se podrá ver en versiones más reducidas.
–Así es. Eso se me ocurrió un día que fui a que el Canónigo Doctoral y Deán de la santa Iglesia Catedral de Ceuta don Alejandro Sevilla Segovia bendijera el cuadro, pero no sólo lo hizo sino que además me comentó la posibilidad de donarlo a la Iglesia, que lo pusiera así en el Testamento argumentando que los jóvenes no se quieren quedar con objetos de tanto tamaño. Me reí pero, ya en casa, le dí vueltas a lo que el Padre me había dicho y ahí nació la idea de hacer dos cuadros de la Virgen de África, idénticos al grande, uno para cada hijo.
–¿Ha decidido qué hacer con el cuadro grande?
–Probablemente, lo done a la Parroquia de la Virgen de África. En mi Testamento quedará el enigma resuelto.
–El cuadro, desde luego, es muy bonito, pero se ve que ha tenido mucha tarea.
–Han sido dieciocho meses de trabajo, lo terminé el cinco de noviembre de 1998. Tanto el cuadro principal como las réplicas están bordados en tela de lino color beig. Para su confección utilicé un gráfico compuesto por 450 por 300 puntos, lo que supone un total de 135.000 puntos y 190 colores diferentes de hilos. El cuadro tiene un marco doble de madera tratada con pan de oro envejecido. El segundo cuadro que más trabajo me ha dado es uno que muestra una panorámica preciosa de Ceuta, un cuadro bordado en tela de lino que comprende un total de 211.250 puntos y 140 colores.
–Más que una afición, deduzco que es una pasión.
–Antiguamente, las abuelas y las madres inculcaban esta pasión. Yo recuerdo que, después del colegio, deseaba pasarme la tardes bordando. Era una época en la que no había tanta afición por salir o por hacer deportes. Por eso, más que nerviosa, aunque lo esté un poco, estoy emocionada.
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