Un exquisito manjar, pero desaprovechado. Ceuta lleva años recogiendo en esta época todas las naranjas que se caen o están ya maduras en los “muchísimos” naranjos que hay repartidos por todas las barriadas de la ciudad. Pero estas naranjas son agrias. A pesar de que existen numerosas variedades, es muy conocida por su perfume, su sabor intenso y sus cualidades medicinales.
Este tipo de naranjas amargas se utilizan desde tiempos inmemoriales en remedios caseros para la salud, ya que favorece la digestión, ayuda a conciliar el sueño en casos de insomnio, e incluso se usa como quemagrasas en dietas. Suele utilizarse mucho en la industria de los perfumes y hasta es posible que en alguna ocasión haya probado sus aceites esenciales.
Es además muy apreciada para mermelada, por su alto contenido en pectina, dando mejor calidad y cantidad. Pero todo tiene su origen cuando en aquel siglo X los comerciantes genoveses empezaron a comercializar la naranja de la China, introduciéndola en Europa. Son luego los árabes los que extienden su cultivo por el Mediterráneo y por ende en España. Quizás con el fin ornamental, lo cierto es las arboledas de naranjo amargo abundaban por los pueblos y ciudades del sur de Andalucía, y de ahí, dio el salto también a Ceuta.
Propiciando sombra y frescura a los patios y calles, pudiéndose refugiar del calor. Hoy, en día, aún estos árboles se mantienen en patios y calles de nuestra ciudad, datando algunos de estos frutales de más de 100 años. No solo en patios privados, también en barriadas enteras repletas de este árbol, que en primavera nos regalan sus perfumes y aromas para el resto del año adornar las calles con su colorida estampa.
Es en el mes de enero cuando comienzan las actividades de poda de estos árboles y recolecta de naranja, un trabajo que realizan las Brigadas Verdes y que “podría extenderse casi hasta marzo o casi mayo”. “Nosotros lo que hacemos es recogerlas y llevarlas a la planta de Urbaser (ahora Trace) donde se depositan. Sí que hay vecinos que cuando nos ven recogiéndolas nos las piden para hacer miel, mermelada o zumo, pero las que no, terminan almacenadas y no se usan para nada la verdad”, explica el presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV), Francisco García Segado.
Los operarios de las Brigadas Verdes se limitan recogerlas, limpiar los árboles y podarlos, pero en calles como la avenida España “recogemos contenedores llenos”. Durante estos meses, recogen una media de 50 contenedores. “Cada contenedor contiene unos 4.000 kilos, o sea que podríamos estar hablando de unos 200.000 kilos cada año. La Ciudad es la que nos tiene que decir qué hacer con ellas y hasta el momento esa es la orden que tenemos, pero es cierto que son muchos kilos y no tendríamos ningún inconveniente de hacer con ellas lo que nos dijeran”, continuaba.
“Es una pena porque habría posibilidad de hacer muchas cosas con ellas”, añade el director general de Medio Ambiente, Alfonso Conejo. Y así, es por ello que Medio Ambiente está estudiando distintas finalidades que se le podrían dar a los casi 200.000 kilos de naranjas amargas que se recogen en Ceuta.
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