El coordinador de las XI Jornadas de la UNED explicará hoy a los participantes la aportación de valores en las misiones. Destaca la asistencia y el interés de los temas abordados en las ponencias
El profesor tutor de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNED, Enrique Ávila, hablará hoy de su experiencia en Kosovo con el Programa Cervantes. Participará en la última sesión de unas Jornadas que valora tanto por la participación como por el interés de los temas abordados por expertos en misiones internacionales.
–¿En qué consiste el Programa?
–El Programa Cervantes, que es uno de los grandes desconocidos de las misiones españolas ya que hay mucha gente que ha participado en una y no sabe que existe, es una actividad más que se desarrolla dentro de las de colaboración con las autoridades y la población civil. Está destinada a niños de entre 7 y 12 años y con la excusa, digamos, de enseñar la lengua castellana, lo que se pretende es transmitir una serie de valores que conforman nuestra sociedad y nuestra forma de ver la vida, y que se supone que les ayudarán en un futuro para ser mejores ciudadanos. Todo esto es muy conveniente en un entorno en el que arrastran a lo largo de la historia conflictos étnicos que no se han resuelto y desigualdades de género muy importantes.
–Entonces, la enseñanza de valores y comportamientos cívicos tiene un gran peso en este Programa.
–Ya le he dicho que entra dentro de la colaboración cívico-militar y va destinado a niños, entonces no tiene precisamente componente militar. De hecho a mí me gusta llamarlo ‘la cara amable de la fuerza’.
–¿Cuáles son las materias que se imparten?
–La más importante, por supuesto, el Castellano. Se imparte al principio porque es lo que nos permitirá entendernos, contactar con los alumnos, aunque en realidad llevas intérpretes que te facilitan esa labor. Pero lo cierto es que descubrimos, al menos por mi parte con sorpresa, que muchos niños hablaban un español bastante aceptable, sobre todo los que vivían en zonas que tenían antenas de televisión parabólicas. Hablaban un español con acento mexicano o venezolano porque ven muchas telenovelas, pero tenían un conocimiento del español muy amplio. Otros que no tenían la famosa antena parabólica, pero del trato con las fuerzas españolas ya que este país llevaba allí diez años cuando yo estuve, conocían lo que es lo rudimentario y los saludos. Y después había otros que no conocían el idioma en absoluto, con lo cual en el tiempo en el que se realiza un Programa Cervantes, que son cuatro semanas, al que no tiene ningún conocimiento es imposible que le lleguen, pero algo conseguíamos.
–¿Cuáles más?
–Después teníamos Ética, a la que le dimos mucha importancia, y se impartía el viernes a última hora para que fuese el último mensaje que se llevaran el fin de semana, y es muy importante por el conflicto étnico que tienen. Yo he trabajado sólo con niños albanokosovares en los tres programas, entonces el rechazo que tienen a la población serbia y la condición de inferioridad en la que consideran a la mujer los trabajábamos. Luego está Salud e Higiene, que están muy abandonadas, bastaba con mirar la boca de los niños. En ésta se enseñaba a limpiarse los dientes y se les daba los materiales y los hábitos más básicos de salud, como el aseo personal o la limpieza de manos antes de comer. Otra materia era Educación Vial, porque el ambiente está poco urbanizado y hay poblamiento rural , muy disperso, y los niños tenían que hacer desplazamientos grandes andando para ir al colegio por caminos sin señalizar y vehículos que circulan a mucha velocidad y en mal estado normalmente. Entre otras cosas les dábamos un chaleco reflectante y varias sesiones que estaban a cargo de un guardia civil de Tráfico. Después teníamos Educación Física, aunque en realidad la aprovechábamos para seguir con la Ética, con juegos en los que participen en igualdad niñas y niños, que fomenten la competitividad pero respetando al otro.
–Debe haber alguna asignatura curiosa...
–Hay otra asignatura que aquí sería impensable, Concienciación de Minas, ya que uno de los problemas de una zona que ha estado en guerra es la cantidad de restos que quedan, por lo que se les enseñaba su peligro, a no tocar y, si a caso, a saber avisar dónde están, y a ser posible tampoco. Se daba después una noción de Medio Ambiente, prácticamente desconocida allí, pero confieso que con poco éxito porque en estas situaciones socioeconómicas el medio ambiente no tiene una actividad muy grande. La ecología y el desarrollo sostenible son preocupaciones de sociedades desarrolladas, allí no había llegado aún y tardará en llegar, a parte de la carencia total de infraestructuras para recoger la basura. Luego dimos una materia que nos inventamos, Conocimiento de España. Como se pretendía darles nuestros valores, les explicábamos un poco cómo está constituida España, nuestra estructura territorial y sistema de Gobierno.
–¿Dieron buenos resultados estos programas?
–Creo que en conjunto, los profesores, que éramos miembros de la Agrupación, conseguimos con los tres programas transmitirles a estos niños, al menos, estos valores, y esperamos que eso pueda servir un poco de semilla para que fructifiquen. Al fin y al cabo los niños son el futuro.
–¿Cubría este programa, de alguna manera, las necesidades educativas que pudiera tener esta población?
–No, los niños estaban en un colegio y estaban escolarizados. Nosotros lo que hacíamos era una acción de formación en valores, pero no impartíamos Matemáticas ni Física. La única asignatura que era un poco de estudiar, que le dábamos un ambiente muy festivo, era Lengua Española, las demás era intentar convencerlos de que se puede vivir mejor con una formación en valores y una práctica de lo que nosotros llamamos ‘valores sociales’.
–Usted que estuvo en Kosovo, ¿mostraban los alumnos su predisposición a aprender la Lengua Española?
–Sí, de hecho muchos hablaban ya un español bastante aceptable. Luego España tuvo muy buena imagen en Kosovo, digo tuvo porque ya no estamos allí. De hecho recuerdo que cuando se produjo la Declaración Unilateral de Independencia, España no reconoció, y sigue sin reconocer, la independencia de Kosovo, y sin embargo no tuvimos ningún problema en ninguno de nuestros desplazamientos, y a mí me pilló en dos programas Cervantes, de lleno. Se había pensado en extremar las medidas de seguridad y decidimos mantener, hasta que no hubiese nada más, las mismas. Recuerdo que en una reunión con una autoridad local nos dijo que ningún otro país se habría podido permitir no reconocer a Kosovo y seguir manteniendo la presencia allí. Y era por la buena acción de los años anteriores, las misiones que habían estado allí de España.
–Entiendo que este Programa fomentaba la comunicación entre las personas que vivían en Kosovo con los miembros de las misiones. ¿Es una forma de que no vean al militar como un intruso sino como un colaborador de su pueblo?
–Efectivamente. Tenga en cuenta que se hacen sobre niños pero que éstos tienen familias, y el concepto de familia allí es muy extenso. Además, vas a un colegio y la población entera se revoluciona porque llega el Programa Cervantes, y haces una labor también de llevar la comida ese día a los niños. Haces una labor de ayuda muy importante y se valoraba muy bien en la sociedad. De hecho se veía en las caras de los padres y profesores que nos cruzábamos. Tenga en cuenta que un programa tiene unos 30 niños, y los colegios donde íbamos tenían 200 o 250. Era el efecto multiplicador, porque los demás lo ven y están deseando tener un programa.
Clausura de lujo para las Jornadas
Los participantes podrán asistir hoy al Viernes Regular. Ya por la tarde, a las 17:00 comenzará la conferencia ‘Las misiones internacionales de las FAS. Lecciones aprendidas’, que será impartida por el general de División Alfredo Ramírez Fernández, director de Investigación, Doctrina, Orgánica y Materiales del MADOC del ET. Una hora después tendrá lugar la conferencia del profesor tutor de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNED de Ceuta, Enrique Ávila Pérez. Su título es ‘Los programas Cervantes’. A las 19:00 dará comienzo el conferencia ‘La misión en el Líbano’, que será impartida por el general de Brigada Francisco Rosaleny Pardo de Santayana, adjunto para operaciones del jefe de Estado Mayor del Mando de Operaciones. La última actividad será la mesa redonda ‘Las misiones internacionales y su efecto sobre la organización de las FAS y la valoración que tiene sobre ellas la sociedad española’, a las 20:00.
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