La Fundación Ceuta Crisol de Culturas, que todavía no se sabe bien para qué sirve ni, mucho menos, la utilidad derivada del sueldazo que cobra su comisario tras su recuperación del ostracismo popular, nos trajo el pasado miércoles al ex ministro Jaime Mayor Oreja. Su charla puede entenderse como un ejercicio de satisfacción para la derecha o como una forma de exposición de los parabienes que tiene el ser europeo. Cada uno puede extraer sus propias conclusiones si la escuchó o si ha leído los resúmenes ofrecidos por los medios de comunicación. Otra cosa bien distinta es que, a colación de la manida charlita sobre la pérdida de valores que ha sufrido nuestra sociedad, se nos suelten perlitas que, cuando menos, resultan indecentes. Lo que sucede es que, de tanto repetirlas, los ciudadanos nos hemos acostumbrado a que no las suelten.
Me quedo con una en especial, recogida por el compañero Olav Orts: “El hombre ha dado palos de ciego, ha exagerado los hábitos, ha vivido por encima de sus posibilidades y ha obviado el refugio de la familia”, dice, para luego puntualizar que esto lo dice “un político que intenta mirar un poco más allá, no un obispo”. Ironías al margen, resulta especialmente llamativo que un político como Mayor ejerza de cura de pueblo ante un auditorio con responsabilidades o no políticas pero, en su amplia mayoría, visible defensor de determinadas siglas, para despacharse sobre la falta de valores o sobre lo bien que, dicen, lo hemos pasado todos porque hemos sido unos derrochadores, malgastadores del dinero público y demás. Solo faltaba el asentimiento del personal presto a flagelarse tras asumir que ha sido perverso, que ha chupado demasiado de la teta y que ha dado a pie a los escándalos de corrupción que no dejan libre ni a instituciones presuntamente intocables como la Corona ni a todos los partidos políticos, todos.
Sobre la vinculación de la crisis económica y la pérdida de moralidad habló, de forma brillante, en un artículo publicado ¡en 2009! León Bendayán, aunque ahora lo haya descubierto en forma de pomposa conferencia el señor Oreja. Pues nada, tomemos la hostia consagrada y asumamos que el ciudadano colectivo contribuyó a lo que otros permitieron que sucediera sin saber lo que se venía encima. Lo dice un político de miras, no el obispo Mayor. Gracias a la fundación PP-Crisol, claro.
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