Marruecos lanza un mensaje claro: quiere a sus menores. Ya decía lo mismo de sus fallecidos. Luego, cuando se intentó la repatriación de los cadáveres identificados en la tragedia del Tarajal, impidió que pasaran por la frontera.
Marruecos quiere a sus menores, los mismos que cruzaron el espigón un 30 de julio en el que los nacionales marroquíes fueron utilizados como arma para desestabilizar no una ciudad, sino también generar un grave problema a todo un país.
Sobre el papel las intenciones de nada valen si en la práctica no se materializan en hechos concretos, en decisiones claras. En materia de menores, Marruecos no ha movido un dedo para atender los expedientes de retorno de sus propios niños; expedientes realizados con identificaciones plenas de esos menores, sus familias y conocimiento de su entorno.
Desde la Ciudad se está haciendo un trabajo inmenso, dada la presión en materia de menores que sufre, con más de 3.000 niños a cargo de los sistemas de protección, cuando, por reparto oficial, Ceuta solo podría asumir la tutela de 29. El golpe ha sido demoledor para una institución sin recursos suficientes como para asumir una carga que ha llevado a la apertura de hasta 20 centros.
Si Marruecos quiere a sus menores debe implicarse no de boquilla sino con acciones para responder a los expedientes enviados; de igual manera, el Gobierno central debe buscar la fórmula para acelerar el trabajo y resolver cuanto antes los trámites que permitan la salida de estos niños de una Ceuta que no puede soportar semejante carga.
“Si no somos capaces de que retornen estos menores a Marruecos, estaremos dejando la puerta abierta para que lo vivido se vuelva a repetir, incluso incrementado”. Esta frase la dijo, de forma valiente y clara, el propio presidente de la Ciudad, Juan Vivas. No le falta razón, incluso se queda corto.
No solo se puede incrementar el problema, sino que las tensiones derivadas de una población tan elevada pueden terminar generando focos de inseguridad para los propios menores y los educadores.
Ya lo dijo en su discurso el Rey Felipe VI, Ceuta es España, pero también Europa. Si esta situación continúa, tanto el resto de España como la Unión Europea deben hablar con Marruecos para que su actitud real con sus propios menores sea la de hacer su trabajo para que esos expedientes culminen con la entrega de los niños a su propio país.
Lo demás es solo política, lo demás es hacer con los niños lo mismo que con sus fallecidos: impedir que crucen esa frontera.
Son los famosos simuladores. Personas que buscan embarcar desde Ceuta a Algeciras usando documentos de…
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha considerado que la reciente visita de los Reyes…
La Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de Ceuta, a través del Centro del Mayor,…
El Centro de Orientación, Emprendimiento, Acompañamiento e Innovación para el Empleo (COE) de Ceuta ha…
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha exigido al mando único Ángel Víctor…
La Ciudad Autónoma de Ceuta ha recibido la Insignia de Oro de los VIII Premios…