A pesar del férreo blindaje existente, desde el pasado enero, sobre el espigón del Tarajal, los inmigrantes subsaharianos que esperan al otro lado intentar alcanzar Ceuta se arriesgan a ser detenidos.
Saben que es prácticamente imposible burlar el control existente, con decenas de agentes a pie de carretera y en la playa y con un muro de hormigón recientemente terminado, pero es tal la desesperación que buscan la sorpresa de las madrugadas para querer lograr lo que otros han conseguido.
Así, la pasada madrugada, un grupo de unos 50 subsaharianos quiso, a la carrera, entrar por el espigón del Tarajal. Marruecos actuó de inmediato, vetando por mar y por tierra la entrada. Buena parte de los inmigrantes fue detenido en tierra, pero hubo algunos que se arrojaron al agua en donde fueron interceptados por las fuerzas de seguridad vecinas. La Guardia Civil no tuvo que intervenir, ya que en ningún momento hubo aproximación hacia la zona más próxima a Ceuta.
Los detenidos serán trasladados en las próximas horas a la frontera con Argelia. Este es el primer intento de pase destacado que se lleva a cabo a través de una bahía que parecía blindada. De hecho los últimos intentos lo han sido por la zona de Benzú, tras detectarse salidas de embarcaciones bien con inmigrantes o con droga que explotan este considerado punto caliente y se aproximan al entorno de isla Perejil.
Que un grupo tan numeroso haya pretendido su pase por la zona más cercana a Tarajal sólo viene a significar la penosidad que caracteriza a estos colectivos y la situación crítica que están viviendo en los montes, aquejados de enfermedades o temerosos de ser víctimas de redadas y encontrarse con la expulsión más temida, la que se produce al desierto de donde muchos no salen vivos.
¿Otra invasión de isla Perejil?
El periódico Al Masaa no ha dudado en calificar así el rescate que llevó a cabo el pasado sábado la Benemérita de cuatro subsaharianos que se encontraban en isla Perejil, en donde se habían refugiado tras pincharse la balsa que ocupaban. “Diez años después Laila”, que así llaman a la isla, “vuelve a ponerse de actualidad” tras el “asalto realizado por la Guardia Civil para perseguir a cuatro subsaharianos”, dice, calificando los hechos de violación del acuerdo bilateral. Ese asalto del que hablan fue, en el fondo, un rescate a la desesperada.
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