Categorías: Colaboraciones

Mareas de tu silencio

Abrí los ojos, allí estabas, entre mis sábanas arropado. No había sido un sueño cuando la noche anterior te dibujé un corazón en la espalda con la yema ardiente de mi índice. Frío, insensible a mis caricias en tu despertar, olía a despedida sobre todo por  la rapidez con la que desapareciste dejando huellas de ti por todas partes. Me dormí de nuevo presionando la cara sobre tu lado de la almohada para sentirte pero algo me dijo que nunca más volverías. Y acerté.
Algunas han sido las historias que guardo en mi diario personal, relatos que si no anoto, seguro que olvido para siempre. Esta última parada que hice para recargar oxígeno fue diferente por eso me ha traído consecuencias aunque he aprendido que éstas son resultado de haber disfrutado.
Una llamada de aliento hizo que me alejase unos kilómetros de aquello que me estaba aturdiendo, dicen que viajar a veces es huir de las cosas, puede que sea cierto pero te llevé conmigo durante todo el recorrido. Quería escuchar tu voz, que me dijeras por ti mismo que no volverías a tenerme, pero tu silencio a través del móvil mientras subía la marea me desesperaba…Y así me quedé, llorando, sin ninguna explicación que mereciera que aceptase las cosas, lamentándome, mirando el atardecer desde la nostalgia de tu piel. De repente sonreía porque al menos te había conocido, porque quizá me había quitado un peso de encima y así no volvería a enamorarme porque no entraba en mis planes más inmediatos.
Encontré consuelo en sus palabras, mi compañero de viaje, que me habló desde la ciencia y la amistad, desde la teoría y la práctica, desde la sabiduría y la medicina. Qué fácil la conclusión de todo y qué difícil la aceptación de las cosas cuando no queremos perderlas. No todo es recíproco  Amanda, así es la vida. Respeta las decisiones de los demás  y sigue  tu camino.
Agarré con fuerza las asas de aquella mochila y buscamos la siguiente parada. No hacia mucho viento, tuvimos suerte, el cielo estaba totalmente despejado y me emocioné cuando vi África y extendí la mano simulando tocarla. La palpé con mis seis sentidos de mujer y no podía parar de mirarla evadiendo por momentos una riqueza cultural que acariciaba mis pies.  Risas entre una civilización desaparecida en el tiempo, una duna interminable y el mar…
El agua transparente de aquella cala, indescriptible, imposible de manifestar con palabras. Mi cuerpo entero se veía sumergido en aquellas aguas que algún día también te abrazaron a ti que me recomendaste aquel rincón infinito en el que dejé mis pensamientos repartidos a lo largo de su corta orilla, de su arena diferente a cuanto había visto hasta el momento y pensaba, mientras caminaba enterrando mis pies a cada paso qué podría pasársele a la gente por la cabeza cuando viaja al caribe sin haber visto lo que tenemos tan cerca en nuestra propia tierra.
Ensueño, colores, frutas frescas, aguas templadas, cuerpos desnudos, libertad, vicios, naturaleza en estado puro, mezcla de aromas, países y culturas…y yo, en medio de todo aquel cúmulo de sensaciones, mi escape…qué placer…
Nunca di tanta importancia a algo que ocurre a diario, una puesta de sol. El padre de los astros delante de nosotros; nos despedimos durante unos minutos para quedarnos a solas con él. Lloraba de emoción, se me organizaban los pensamientos, mi mente daba forma a las ideas construidas a medias dentro de mí. Era lo que me hacia falta como colofón de un verano de desequilibrio emocional, que aunque suene fuerte, son etapas vitales a los que todos nos enfrentamos.
Y en aquel fuerte oleaje arrojé mi sobrecarga y me quedé totalmente vacía y renovada espiritualmente y espero que para mucho tiempo.
Me aconsejaste que me dejase llevar, me diste lecciones de vida sin tan siquiera conocerme ni preguntarme qué tal estaba, y te marchaste sin más explicación que tu silencio…
Hoy, sigo mi camino, fuerte, con decisiones tomadas desde la madurez que me aportaron las experiencias y el conocimiento de la edad aunque me falte mucho por aprender. Esta tarde no dedico a nadie mi texto que no sea yo misma, que me lo merezco como mujer y como persona porque la vida me ha enseñado a amar a pesar de todo, a no huir de los sentimientos y a seguir mostrándome tal como soy, como dije al principio, a pesar de las consecuencias que pueda traerme.

Entradas recientes

Luces y sombras en la frontera entre Ceuta y Marruecos: entre mejoras y bloqueos

La frontera del Tarajal que separa Ceuta de Marruecos vive una historia marcada por luces…

26/06/2026

Ejecutado el desahucio en las 108 Viviendas tras horas de tensión

El desahucio de la vivienda situada en la promoción de las 108 Viviendas se ha…

26/06/2026

La Guardia Civil de Ceuta rinde homenaje a Evaristo tras 45 años de servicio

La Guardia Civil de Ceuta ha rendido un sincero homenaje a Evaristo, tras cumplir 45…

26/06/2026

La Sanidad Militar celebra su patrona con un recuerdo al capitán enfermero Álvaro García

El acuartelamiento de Otero, en Ceuta, ha acogido este jueves el acto militar con motivo de la…

26/06/2026

Sociedad caballa: la boda de Mónica y Bernardo en San Antonio

Es un lugar precioso, uno de los más especiales de Ceuta. Y ha sido el…

26/06/2026

La batalla por el futuro de Ceuta ya no se libra en la ciudad

Hay circunstancias especiales en las que las urnas dejan de ser el único campo de…

26/06/2026