Gusta a pequeños y grandes. El pescado seco sigue teniendo tirón en los ceutíes y pese a que en otros ramos de la alimentación o comercio la crisis se ha notado, en las ‘volaeras’ situadas en la explanada del Chorrillo las ventas han sido igual o incluso superior al pasado año.
‘En Ceuta no hay crisis, pues aquí hemos vendido tanto volaores o bonito seco como en años anteriores. Incluso yo diría que un poco más. Prácticamente ya no nos queda material. Podemos estar muy satisfechos de como ha ido la temporada que está tocando ya a su fin”, comenta uno de los encargados de una volaera.
Y es verdad, una vez más con la llegada del verano se instalaban las ‘volaeras’ en el Chorrillo y han sido cientos de pescados -volaores, agujetas, bonitos- y huevas las que se han secado para su posterior venta a los numerosos ceutíes a los que allí se acercan pero “también a numerosos visitantes que están deseando poder comer este manjar”, comentan los secadores de pescado.
Los precios este año han sido similares a anteriores campañas. Los bonitos se han podido adquirir a partir de unos quince euros de media, mientras que los volaores comenzaron costando algo más de dos euros y medio y ya han bajado a un euro y medio. “Es normal que tras las fiestas patronales bajen un poco los precios”.
Cada vez queda menos material, los amantes de este manjar apuran los últimos que quedan a la venta.
El Faro / ceuta
Gusta a pequeños y grandes. El pescado seco sigue teniendo tirón en los ceutíes y pese a que en otros ramos de la alimentación o comercio la crisis se ha notado, en las ‘volaeras’ situadas en la explanada del Chorrillo las ventas han sido igual o incluso superior al pasado año.
‘En Ceuta no hay crisis, pues aquí hemos vendido tanto volaores o bonito seco como en años anteriores. Incluso yo diría que un poco más. Prácticamente ya no nos queda material. Podemos estar muy satisfechos de como ha ido la temporada que está tocando ya a su fin”, comenta uno de los encargados de una volaera.
Y es verdad, una vez más con la llegada del verano se instalaban las ‘volaeras’ en el Chorrillo y han sido cientos de pescados -volaores, agujetas, bonitos- y huevas las que se han secado para su posterior venta a los numerosos ceutíes a los que allí se acercan pero “también a numerosos visitantes que están deseando poder comer este manjar”, comentan los secadores de pescado.
Los precios este año han sido similares a anteriores campañas. Los bonitos se han podido adquirir a partir de unos quince euros de media, mientras que los volaores comenzaron costando algo más de dos euros y medio y ya han bajado a un euro y medio. “Es normal que tras las fiestas patronales bajen un poco los precios”.
Cada vez queda menos material, los amantes de este manjar apuran los últimos que quedan a la venta.
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