Llegó el día, el de la celebración del juicio para que ‘los ex’ de Contenur puedan tener las mismas condiciones salariales que el resto de sus compañeros de Trace.
Sigo sin entender cómo a estas alturas de la película tenemos a 18 personas discriminadas por la cara, 18 operarios a los que no se les ha querido dar una solución a saber por qué, 18 padres de familia que están haciendo lo mismo que el resto pero por menos. Y una lee esta injusticia de libro y se pregunta por qué, y recuerda a esa clase política hablando en sus discursos de la igualdad y de la transparencia... algo que parece se olvidó cuando se trataba de hablar de los garbanzos de esta gente, que, sin justificación alguna, tenían que ser menos que los del resto.
El juicio ha quedado visto para sentencia. Veremos si cabe alcanzar una igualdad que ha tenido que llegar a los tribunales, sin que, en el camino, se haya atendido no solo las reclamaciones pacíficas sino, también, las consideraciones judiciales previas. No entiendo nada. Tampoco confío en entenderlo. Todos vemos en la calle que estos 18 trabajadores hacen lo mismo que el resto. Nadie puede venir a buscar diferencias inexistentes. Alguien habrá que no tenga la conciencia tranquila.
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