Sucede que la ciudadanía no es tonta. Pisando la calle una se lleva impresiones gratas sobre lo que los ciudadanos opinan en torno a la situación actual que vivimos. Y digo gratas no porque lo que pensamos la mayoría sea para estar orgullosos, sino porque me hace confiar en que buena parte de la sociedad no se deja manipular ni influenciar por el aparato con complejo de secta que nuestra clase política ha montado. Estamos peor que nunca. Siento pensar así, pero a estas alturas desviar la atención resultaría ya grotesco. Estamos atravesando por uno de los momentos de mayor incapacidad política de gestión, algo que se materializa en una sensación de hastío que nos afecta a una amplia mayoría, o al menos a la que no tiene la obligación de aplaudir discursos que trasladan solo lo que uno quiere escuchar. El autobombo de toda la vida.
El delegado se ha convertido en el mártir elegido por el Partido Popular. Sus últimos discursos han pretendido dibujarlo como un héroe incomprendido al que se le ocurren muchas cosas pero se siente atrapado en el inmovilismo político y la crítica carroñera de todos aquellos que, piensa, no le queremos. Como si el amor tuviera cabida en estos menesteres.
La frontera, la inseguridad, los vacíos en la organización, el desánimo entre muchos profesionales constituyen problemas que se niega a afrontar, situando la responsabilidad siempre en los otros, pero nunca en él. Su partido ha buscado el líder ideal para empezar a ejercer un discurso plañidero imposible de entender si contemplamos la caótica realidad que nos rodea, pero que viene bien cuando se trata de presentar al ‘buen hombre, gestor íntegro, criado a las faldas de don Juan y, sobre todo, no contestatario con el número 1’. Con tal presentación se le permite efectuar anuncios sin sentido, anuncios que no tienen base ni fundamento, que solo sirven para llenar espacios y vender auténticas falacias como supuestos logros de su gestión a través de voceros.
El ciudadano no es tonto, sabe lo que hay, comprende lo que ocurre... mira hacia atrás y ve el sendero de inseguridad que recuerda la época de los 90, el fracaso gestor y el caos organizativo al que nos estamos enfrentando desde hace meses ante una realidad que ya no nos asombra, una realidad que solo dibuja un panorama feo, complicado, que ya empieza a pasarnos factura. Guste o no, es así. Es desolador.
Los vecinos de Arcos Quebrados queremos hacer pública nuestra preocupación por la situación que vivimos…
Vecinos de la barriada del Príncipe Alfonso, en Ceuta, han denunciado disparos con arma de…
Hoy me siento profundamente orgulloso de los ceutíes. En los momentos difíciles es cuando realmente…
Se ha confirmado de manera oficial el aplazamiento del partido internacional que estaba previsto para…
El Partido Popular (PP) ha trasladado la crisis de Ceuta al corazón de Europa, denunciando…
La ministra de Infancia, Sira Rego, ha adelantado en una entrevista concedida a El País,…