Más de mil adolescentes, la mayoría chicas, vibraron con el directo que ofrecieron en las Murallas Reales los hermanos Jesús y Daniel Oviedo, aclamando, gritando, coreando y llorando cada uno de los temas interpretados. Antes, hubo avalanchas y quejas
De ocho, diez y catorce años. De Villojovita, el Recinto, la Calle Real y Hadú. De la ESO y de Bachillerato. Musulmanes, cristianos, hindúes. Acompañados por amigos o de la mano de la madre. Tal era la marea de fans que tomó ayer las Murallas Reales, desde primera hora la tarde, para asistir por la noche al concierto de ‘Gemeliers’, los hermanos sevillanos Jesús y Daniel Oviedo que hicieron las delicias de los más de mil seguidores, la mayoría chicas, que se congregaron para cantar las canciones del único álbum del dúo, ‘Lo mejor está por venir’.
“Buenas noches, Ceuta. ¿Cómo están nuestras princesas?”, preguntaron los gemelos tras una primera canción que más que ellos, la entonaron las propias fans, entregadas a la causa. En ese momento, el éxtasis había estallado, manteniéndose hasta el final de un concierto que, a buen seguro, no olvidarán los presentes nunca (con orgullo o cierta vergüenza). “Me gustan, me gustan, me gustan mucho”, dijo con nerviosismo, y hasta con ansia, Belén, de catorce años; su madre, al lado, sonreía. ¿A quién elegirías de los dos? “A Jesús, porque es más sentimental”, respondió ahora sin dudar. A su lado, María, Irene y Nadia, sostenían pósters dedicados, una camiseta y un pañuelo que acababan de adquirir en un puesto instalado junto al patio de aforo: “Son los mejores y muy guapos”, coincidían en afirmar. Por su parte, uno de los vendedores de productos de ‘Gemeliers’ confirmaban que se habían vendido “bastantes cosas”. Entre esas “cosas”, estaban camisetas con las caras de los gemelos a 12 y 15 euros o fotografías y postes dedicados a 6.
Pero ese ambiente juvenil y fresco, propio del amor incontenible, hasta pasión incondicional, de que son capaces los adolescentes por sus ídolos, tuvo, sin embargo, una mancha: antes de que el recinto abriera sus puertas de acceso –se habilitaron entradas por la Plaza de Santiago y por la que da a la avenida Martínez Catena–, se produjeron avalanchas que provocaron el enfado multitudinario: tanto del personal de seguridad, que no entendía cómo no se respetaban los turnos de entrada, como de los asistentes, enfadados por “una mala organización”, según se quejaron en muchos casos. Efectivos del 061 no tuvieron que atender a ningún herido, pese a que más de una chica mostró visibles cojeras provocadas por unos golpes que, sin embargo, olvidaban al escuchar, a lo lejos o cerca, alguna canción del dúo. Todo sea, pues, por ‘Gemeliers’. La vida entera por los ídolos.
Más allá de estos incidentes, y con una tarde espléndida, pese a a que los cantantes solicitaron “el calor de vuestras voces para superar el frío”, el recital fue una ceremonia festiva en donde los gritos de la masa de fans ensordeció a más de uno. Así, a cada tema que comenzaban los hermanos, los asistentes respondían de inmediato con voces gritonas y un derroche de energías propia de la edad.
“Es una alegría muy grande tocar por primera vez en Ceuta”, confesaron luego los gemelos, antes de cantar su tema más popular y festejado, ‘Lo mejor está por venir’: “Que me vas a mí a contar, que no haya sentido yo/ Si en el fondo todos vamos persiguiendo una ilusión/ Un sueño fugaz, que un día se escapó/Como esa cometa que en el cielo se perdió” , dice la letra de una pieza que es más que una canción, un himno, una biblia para una masa fiel y leal a sus ídolos, seguidores que ya esperan que los hermanos puedan regresar pronto para regalarles otra tarde noche de ilusión y júbilo total.
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