El abandono de perros es una realidad convertida en un auténtico problema que está sacando a la luz dos claves claras: por un lado, la falta de medios para hacer frente tanto al traslado de los canes como a su albergue; y por otro, la existencia de peleas de perros sobre las que todavía no se ha practicado investigación alguna.
Cada semana la Policía Local se ve obligada a realizar, en sus propios vehículos, traslados de entre tres y cuatro perros que son encontrados por la calle y que, en buena parte de los casos, se incluyen en el catálogo de razas potencialmente peligrosas. A la Protectora de Animales les llegan más ejemplares, una media de diez a doce por semana, ya que no todos los canes los traslada la Policía Local: también llegan por la vía de voluntarios o laceros (en este último caso sólo por la mañana y no siempre).
El pasado miércoles las intervenciones fueron por partida doble. La Policía Local recogió a un perro de raza pit bull, de unos 14 meses, con microchip, que presentaba varias heridas que presumiblemente habían sido producidas en una pelea de perros. El animal tuvo que ser trasladado en un zeta hasta la Protectora, realizándose, por vez primera, un parte sobre la intervención. Ya en la protectora provocaría destrozos al tratarse de un perro peligroso con marcada agresividad y al no disponerse en la entidad de las llamadas jaulas de seguridad para albergarlos. Esa misma jornada, un voluntario de la Protectora conseguía coger a otro perro cruzado en el Príncipe, mitad pit-bull, después de que los vecinos alertaran de su presencia en las calles del barrio. En el traslado le acompañó la Policía Local. ¿Cómo llegó a la barriada? En el aire queda una pregunta que requiere de respuestas, pero para ello urge la apertura de una investigación sobre las peleas entre canes. Indicios hay, y bastantes, de que se llevan a cabo.
Aparecen perros con heridas, se detecta su presencia en zonas muy concretas de la ciudad y se suceden intentos de robo de animales para que sirvan en estas citas clandestinas.
Esta misma semana se registraban dos intentos de robo en la Protectora. Uno fue abortado por la Policía Local y otro por los inmigrantes que pernoctan en el bosque cercano a la sede de la barriada Postigo. No llegaron a llevarse perro alguno pero lo intentaron. A la Protectora llegan los perros heridos para que se les cure y los cachorros, en un número demasiado importante.
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