La playa del Trampolín cuenta ya con nuevas duchas y baños para hacer frente a la llegada de miles de personas a Ceuta. Las instalaciones se han colocado en una zona de aparcamientos próxima a la playa y ya están siendo utilizadas por los jóvenes que permanecen en el litoral desde hace días.
Hasta ahora, quienes duermen en las playas tenían que recurrir a las duchas públicas para poder asearse. Una situación que ha llevado a habilitar nuevos servicios ante el aumento de personas que permanecen en la zona.
La Delegación del Gobierno ha encargado los trabajos a la empresa Capote y Alba, que comenzó el pasado miércoles la instalación de estas nuevas infraestructuras. En total, se han habilitado diez baños y treinta duchas, con el objetivo de mejorar las condiciones de higiene de las personas que permanecen en las playas.
Las duchas no son la única medida de atención para estos jóvenes. Cada tarde, alrededor de las siete, la playa del Trampolín se convierte también en punto de reparto de alimentos y agua.
Cruz Roja es la encargada de distribuir la ayuda, mientras agentes de la Policía organizan a las personas que se acercan para recibirla. Allí, numerosas personas atienden pacientemente su turno para recoger la comida.
La organización humanitaria también está prestando atención sanitaria a quienes lo necesitan. Algunos presentan heridas o lesiones que requieren curas, como varios jóvenes que han tenido que ser atendidos por heridas en la pierna.
Una respuesta que busca cubrir las necesidades más básicas de quienes, por el momento, continúan durmiendo al raso en las playas de Ceuta.
Uno de los jóvenes que ya están utilizando las nuevas duchas es Redouane, un menor de 17 años natural de Tánger. Llegó el jueves 30 nadando junto con dos amigos y dejó a su familia en Marruecos para buscar una nueva oportunidad.
Redouane nos cuenta que lleva más de una semana durmiendo al raso en la playa del Trampolín, duchándose en la playa y comiendo lo que Cruz Roja le proporciona.
Como Redouane, son numerosos los jóvenes que esperan allí saber qué harán próximamente. Por ahora, cuentan, seguirán durmiendo a la intemperie el tiempo que haga falta. Para ellos, volver a Marruecos no es una opción.
La asistencia médica y las nuevas duchas y baños suponen un respiro para muchos de estos jóvenes, que llevan desde que llegaron viviendo en estas duras condiciones.
Allí, en la playa del Trampolín, algunos han construido una especie de refugio improvisado para protegerse durante la noche. Otros duermen en tiendas de campaña.
Mientras esperan una solución, estas instalaciones, el reparto de alimentos y la atención sanitaria se han convertido en algunos de los pocos recursos con los que cuentan quienes continúan viviendo a la intemperie en el litoral ceutí.
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