Mientras buena parte de los ceutíes se emocionarán esta noche con la cofradía de Medinaceli, que además estrena día de salida, otra pequeña parte de ceutíes se recogerán en sus casas en una fiesta familiar, pero de enorme importancia para ellos. Se trata del Pésaj, la pascua judía que recuerda el paso de la esclavitud a la libertad en Egipto, guiados por Moisés. Y lo harán con un cuidado ritual que permanece invariable año tras año, sólo cambiado por los grandes eventos históricos que han afectado a los hebreos. “Por ejemplo, no puede haber cordero en la mesa, porque había que prepararlo en el antiguo templo que fue destruido por Titus”, explica Yosef Benzaken, el rabino que presta servicio espiritual a la comunidad judía de Ceuta. Un cordero que sí hubo antes, pues es lo que en realidad cenaron las familias israelitas antes de salir de la esclavitud.
Antes de recogerse en sus casas, los judíos participarán en la oración de la sinagoga, “como el del resto de días, pero con algunos detalles cambiados”, según aclara Benzaken. Después, cuando las calles ya estén inmersas en la procesión del Cristo de Medinaceli y La Dolorosa, los judíos celebrarán la noche del Seder(que quiere decir orden), la que dará comienzo al Pésaj del año 5770 desde la creación de mundo, según el calendario marcado por esta religión. El periodo festivo dura hasta el martes de la semana que viene, ocho días.
“Recordamos la historia de nuestro pueblo, y para evocar qué es lo que pasó existe un orden en la cena que es muy importante seguir, de unos diez puntos diferentes”, precisa el rabino Benzaken. Por ejemplo, se cena con pan ácimo, “porque debido a lo apresurado de la salida de Egipto no dio tiempo a fermentar la levadura”.
Por ejemplo, es obligatorio bendecir el vino y tomar, al menos, cuatro copas de 86 gramos o más. Y no puede ser un vino cualquiera, sino uno hecho al estilo Kosher, según las regla de pureza marcadas por la religión. “En todas las fiestas importantes judías se toma vino”, aclara Yosef Ben Zaken.
El rabino destaca la importancia del significado que tiene esta fiesta para ellos, según reflexiona el rabino ceutí: “Se trata del paso de la esclavitud a la libertad. Pero no hay que confundirlo con libertinaje, que es hacer lo que a uno le viene en gana. Se trata de una libertad que se consigue aceptando que somos creados a imagen y semejanza de Dios, y por tanto somos esclavos de Dios”.
Para aprender eso, la cena no incluye sólo un orden en el que comer, sino un texto que debe ser leído, en el que se cuenta cómo sucedió la liberación del pueblo judío, “lo más importante de la noche”. “Se traspasa la memoria de generación en generación, y por ello son los pequeños los que preguntan a los mayores, y éstos les cuentan”.
Panes ácimos
En memoria de la premura con la que el pueblo hebreo se vio obligado a salir de Egipto, y que les impidió cocinar pan con levadura, esta noche, llamada Seder y que da comienzo al Pésaj, los hogares judíos acompañarán la comida con pan ácimo.
Jaroset y lechuga
En otro ejercicio de memoria histórica, en la mesa no faltará la lechuga u otra hierba amarga. “La untamos en una mezcla llamada Jaroset, que recuerda la pastas con la que nuestros antepasados, que eran albañiles, construían los ladrillos”, explica el rabino Yosef Benzaken.
Vino
Se trata de un vino fabricado al estilo ‘kosher’, según las leyes de pureza sagradas de los judíos. Algunas fábricas se encargan de fabricarlo, y puede comprarse tanto con alcohol como sin alcohol, según prefieran los comensales.