La vida puede cambiar en un segundo y eso le ocurrió a mi hermano Bilal Mustafa el pasado día 28 de septiembre cuando iba caminando tranquilamente por el Pantano en compañía de sus dos sobrinos y un indeseable lo apuñaló en tres ocasiones sin mediar palabra.
Sin entrar a valorar lo triste de este suceso, sobre todo en presencia de dos menores de edad de tan solo 5 y 4 años, la familia de Bilal Mustafa queremos a través de estas líneas agradecer el talante y la profesionalidad demostrada por los trabajadores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Dichos trabajadores atendieron tanto a mi hermano como a sus dos sobrinos cuando llegó desangrado a las puertas del CETI, lugar donde se refugió de su agresor, y los trabajadores de este centro mostraron una gran humanidad tanto en el trato con mi hermano como con los dos menores, que estaban en estado de shock por lo sucedido.
Desde estas líneas queremos dar las gracias a los trabajadores del CETI porque demostraron algo que hoy en día queda poco: humanidad.
Muchas gracias de nuestra parte y de la de mi hermano, que se recupera en el hospital de este mal trago que le ha dado la vida.
Por N.M.A.
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