La Ciudad estudia restaurar los cañones de las Murallas Reales

La Ciudad estudia la restauración de los siete cañones de hierro de finales del siglo XVII que están instalados en las Murallas Reales.

Precisamente, hace unos días un equipo de tres restauradoras realizó unas pruebas sobre las piezas de artillería, tal y como atestigua el rastro del líquido mezcla de óxido y compuesto químico que, ayer por la mañana, aún no se había secado.
Desde la Ciudad se explicó que “aún no hay nada decidido”, y que “puede que se efectúe el proyecto, o puede que no”. También se aseguró que “esta visita no ha causado coste añadido puesto que se había traído a la empresa de restauración por otro motivo”, el cual la administración local no especificó.
Precisamente, el taller de restauración formado por el Plan de Empleo y que trabaja para la ciudad en la restauración de las sillas del Salón del Trono remitirá próximamente un informe al área de Patrimonio de la Ciudad en el que se detallarán las actuaciones que sería necesario llevar a cabo en estas piezas. En concreto, se trataría de eliminar la capa de óxido que se ha acumulado después de casi trescientos años bajo el agua y unas pocas décadas al aire libre, lo que ha causado la deformación de su estructura. Los daños han llegado incluso a rajar la boca de uno de los cañones. Además, los cañones requerirán, en caso de que se decida restaurarlos, un mantenimiento cada cierto tiempo debido a que permanecen al aire libre.
Estas piezas de artillería pertenecían a dos barcos de la armada francesa naufragados cerca de las costas de Ceuta el 18 de abril de 1692. Se dirigían a reforzar la lucha contra Inglaterra, y la flota se vio sorprendida por una tempestad de lluvia y granizo, hundiéndose dos de sus barcos en los Isleos de Santa Catalina. De los 797 tripulantes de ambas naves, murieron 397 y el resto quedaron prisioneros en Ceuta.
No fue hasta el año 1970 cuando Juan Bravo encabezó la operación de rescate de buena parte de los pecios hundidos, recogiendo numerosas y valiosas piezas. Entre ellas, varios cañones de bronce, aunque sólo queda uno en Ceuta, en el Palacio de la Asamblea, en buenas condiciones. Los que permanecen en las Murallas Reales son piezas de hierro, algo menos valiosas. Aunque se rescataron más piezas artilleras de bronce,  se vendieron a otros lugares y salieron de Ceuta.

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