La izquierda española se empecina en finiquitar sus escasas aportaciones al Estado. El neomarxismo y la demagogia populista que ha capitalizado ese espectro ideológico ha llenado su discurso de radicalismo, exclusión, propuestas insostenibles y soluciones quiméricas. La pobreza argumental con la que pretenden afrontar el presente y futuro de España es un indicador inestimable de temeridad e inmoderación ante un país, que más
que nunca, necesita de estabilidad y contingencia estatal.
La decadencia institucional y política que asola a España no solo es producto de la decrepitud moral de unos pocos que cultivan el cohecho, la prevaricación, el latrocinio y la corrupción como si fueran bienaventuranzas. El deterioro también se fundamenta en la frivolidad con la que algunos abordan cuestiones de Estado, incluso actuando contra él.
El hecho de que en estos momentos, un parlamento autonómico parte “sine qua non est” el Estado español , tramite una ley que encubre a un referéndum ilegal con carácter secesionista, y que además cuente con el apoyo de toda la izquierda española con el único y falaz argumento del derecho a decidir; es un indicio claro de cómo el sentido de Estado ha abandonado, o ha sido expulsado de la izquierda española; y de que los ladrones no son solo los que se llevan los millones, sino algo de mucho más valor como es la soberanía de la nación española.
La izquierda española va a tener que dar muchas explicaciones sobre su posicionamiento en Cataluña. No le bastará con aparecer en algún “Sálvame de luxe” ni jugar con las marionetas “Trancas y Barrancas” para justificar la traición a la Constitución y al Estado español.
No me extraña que a Pedro Sánchez le den el sobrenombre de “el liquidador”. Si el PSOE post Zapatero quería renacer de sus cenizas no podría haberlo hecho peor. El entreguismo y seguidismo a un populismo del que reniegan de boquillas pero practican hasta la saciedad, dejan a España sin oposición política. Hoy día no hay alternativa posible de gobierno a un Partido Popular que parece postularse como el único garante de estabilidad democrática.
La izquierda española ha prescindido de políticos de incuestionable valor intelectual y aunque algunos de sus actuales líderes han pasado por la universidad, se percibe como la universidad no ha pasado por ellos. Esa alegría con la que los partidos progresistas han abandonado y adoptado líderes, ha dejado huérfanos y sin identidad a un importante segmento del electorado que no se siente identificado con nadie.
El Partido Popular no puede abarcar ese electorado sin representación a costa de dar una vuelta de tuerca más a sus votantes. Mirar de frente al futuro insostenible al que nos lleva el neomarxismo populista, supone un coste que muchos no están dispuestos a pagar. No contar con la aprobación de un importante sector social en auge, es el precio de la libertad. La esclavitud es gratis.
La investigación está en marcha y las sospechas apuntan a una red dedicada a la…
La sede de la Casa de Ceuta en Sevilla acogió el pasado jueves la presentación…
La VIII Copa Intercontinental Marbella-Ceuta-Sotogrande-Marbella completó este viernes su primera etapa, un recorrido de aproximadamente…
La Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023) ha introducido importantes cambios en la forma en…
Otro delfín muerto y con signos de haber sido atacado por pescadores de Marruecos. Las…
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado este viernes a la Unión Europea…