A las doce horas y treinta minutos, con un tiempo espléndido y estricta puntualidad, dió comienzo la Ofrenda floral al monumento erigido, en la recoleta Plaza del Rey de Madrid, al Teniente, Jacinto Ruiz Mendoza, acto organizado por la Casa de Ceuta en Madrid y especialmente merced al denodado esfuerzo de su presidente, Antonio Navarro Ferrero, cuyo entusiasmo y trabajo hacen factible la realización de esta actividad.
Acudieron a este emotivo homenaje, entre otros, relevantes personalidades: socios y simpatizantes de la Casa de Ceuta, Presidentes de otras Casas Regionales, Veteranos Legionarios ataviados con su uniforme y miembros del Regimiento Inmemorial del Rey nº 1. En primer lugar tomó la palabra el Sr. Navarro, quien saludó a los asistentes y realizó una breve semblanza del la gesta del Teniente Ruiz. Asimismo, puso de manifiesto la necesidad de contar con el apoyo de las entidades oficiales para que el acto tuviera siempre la dignidad y solemnidad que requieren, considerando los delicados momentos y crisis de valores que en estos instantes afectan a nuestra sociedad actual. Seguidamente, cedió la palabra al historiador, L. Regino Mateo del Peral, quien pronunció una proclama en honor del valeroso oficial ceutí y que se transcribe a continuación. Una vez terminada dicha proclama se realizó la ofrenda ante el monumento. Los legionarios entonaron el himno “ La muerte no es el final”. Posteriormente se cantó el Himno a Ceuta y finalizó el homenaje con el Himno Nacional.
PROCLAMA
2 DE MAYO 1808 del 2011. HOMENAJE AL TENIETE RUIZ
En este día dos de mayo, ante este bello monumento de Benlliure, rendimos un emotivo homenaje al ceutí Teniente Ruiz ( Ceuta, 16 de agosto de 1779- Trujillo, 13 de marzo de 1809), en la madrileña Plaza del Rey, quien, junto los capitanes Daoíz y Velarde, lideraron, desde el Parque de Monteleón, el levantamiento, en aquel inolvidable 2 de mayo de 1808, contra los gabachos o franchutes. Un año más nos dirigimos a ti, Jacinto Ruiz de Mendoza, para rememorar tu hermosa hazaña, en el citado Parque, lugar donde se produjo la resistencia más prolongada contra los franceses, en un combate desigual por la aplastante superioridad, tanto en número de soldados como efectivos de los galos respecto a los españoles y madrileños.
Junto a Daoíz ,Velarde y Ruiz en la sublevación contra el francés participaron civiles como José Blas y Soriano, mujeres como Clara del Rey y Benita Pastrana, niños como Núñez Gascón y José del Cerro, militares y civiles que detectaron las maquiavélicas y pérfidas intenciones del Emperador corso, que había urdido un plan para sustituir a los Borbones en el trono español por miembros de la dinastía bonapartista., con la disculpa de que nuestro país fuera lugar de paso y acantonamiento de sus ejército, a fin de proceder a la invasión de Portugal, como castigo a su negativa de secundar el, bloqueo continental contra Inglaterra.
Tres acontecimientos fundamentales fueron las causas mediatas de lo que sería el levantamiento del dos de mayo y la guerra de la Independencia: El Tratado de Fontainebleau de 1807, que tenía como objetivo teórico el reparto de Portugal. La conjura o conspiración de El Escorial de 1807, maquiavélico plan del futuro Rey Felón, enDesde Palacio los que consiguen sobrevivir a la represión gala se dirigieron por la calle Mayor a la Puerta del Sol y allí en ese señero espacio combatieron con navajas, cuchillos y otros rudimentarios utensilios contra los mamelucos que, ataviados con su original atuendo musulmán, formaban parte del ejército napoleónico Los madrileños se enfrentan a estos jinetes con navajas, cuchillos y otros rudimentarios utensilios, escena bélica que inmortalizó Goya en su cuadro “La carga de los mamelucos”.
Otros valerosos madrileños se dirigieron al Parque de Monteleón para unirse al grupo mandado por los capitanes Daoíz, y Velarde. Entre las mujeres que acudieron al Parque sobresalió el arrojo de Clara del Rey, natural de Villalón de Campos( Valladolid), quien con su esposo y tres hijos mostraron un actitud heroica, muriendo Clara por el impacto de un trozo de metralla que golpeó su frente.
Jacinto Ruiz, a pesar de estar postrado en su lecho enfermo, enterado de la refriega, no dudó en incorporarse a su puesto en el cuartel de infantería de la calle de San Bernardo y partir con la compañía del capitán Goicochea al Parque de Monteleón. Daoíz invitó el pueblo a que entrara en el recinto que fue armado para defender conjuntamente con los militares el Parque . Ruiz, en un gesto encomiable de valor y astucia fue el que se dirigió al capitán francés, haciéndole creer que estaba a punto de llegar un importante contingente de tropas madrileñas, logrando persuadirle para que se rindiera.
El envío de nuevos refuerzos galos al mando de los generales Lagrange y Lefranc terminó con la numantina resistencia de los españoles. Daoiz fue mortalmente herido y Velarde asesinado y el Teniente Ruiz tomó el mando, aunque primero fue herido en un brazo y luego con a causa de otro proyectil que le penetró por la espalda y le salió por el pecho cayó al suelo. Murat mandó que fueran fusilados todos lo que sobrevivieron y Ruiz aún estando en estado de extrema gravedad logró ayuda, siendo trasladado por sus subordinados al cuartel de la calle Ancha de San Bernardo, refugiándose en la vivienda de María Paula Variano donde fue curado parcialmente de sus heridas por el Doctor Rives. Destinado a Badajoz y en reconocimiento a su loable hazaña fue premiado con el ascenso a Teniente Coronel y posteriormente pasó con el mismo grado a Trujillo. El agravamiento de sus heridas fue la causa de su temprano fallecimiento el 13 de marzo de 1809.
La lucha desde el Parque de Monteleón fue uno de los puntos de partida de una guerra de liberación nacional popular, que refrendaron los alcaldes de Móstoles: Andrés Torrejón y Simón Hernández, mediante el bando que redactó el magistrado Villaamil declarando la guerra a Francia. Se acordó que el bando fuera urgentemente comunicado a través de diversos mensajeros a localidades próximas.
El olvido lamentable e injustificado de que Ruiz no tuviera su monumento en Madrid, propició que en las postrimerías del siglo XIX surgiera la iniciativa para que el héroe ceutí, tuviera dicho monumento. Fue en 1888 cuando se consolidó el objetivo de su construcción, en base a la propuesta que diversos oficiales de Infantería realizaron al Ministro de la Guerra, el General Casasola. La obra fue encargada al artista valenciano Mariano Benlliure- autor de otros bellos grupos escultóricos como las de D. Álvaro de Bazán, el General Martínez Campos o Emilio Cautelar-
La inauguración, en la Plaza del Rey, se produjo el 5 de mayo de 1891, contando con la presencia de relevantes personalidades y autoridades civiles y castrenses que ostentaban la representación de diferentes entidades estatales, regionales, provinciales y locales, tanto de Madrid como de Ceuta.
Igualmente, asistió la sobrina del héroe, Teresa Ruiz . La figura del teniente Ruiz, en una postura gallarda y bizarra, se alza sobre el pedestal con la espada desenvainada que porta en su mano derecha, en una actitud de dirigirse contra el enemigo.
Alrededor de 30 menores lograron cruzar a Ceuta desde Marruecos. Lo hicieron juntos, aprovechando una…
El sindicato UGT-SP ha trasladado formalmente al Consejero de Comercio, Turismo, Empleo y Deporte de…
El PSOE de Ceuta ha trasladado las principales demandas de los vecinos de Zurrón tras…
Más de 500 alumnos de 4º de Primaria de distintos centros educativos de Ceuta han…
El Campo Emilio Cózar, en Ceuta, acogió el viernes 12 de junio una completa jornada…
El Boletín Oficial del Estado publicado este sábado recoge el nombramiento de María Ángeles Pineda…