Desde que se produjo la avalancha masiva del 30 de julio en las costas de Ceuta, son numerosas las historias humanas que se han podido contar, las diferentes vivencias de cada uno de los que llegaron desde Marruecos. Con un traje de buzo y dos aletas, este argelino espera en las inmediaciones del CETI a poder continuar su camino.
"Cuando vine aquí, vine nadando así, con esta ropa. Nadé exactamente durante cuatro horas", explica. Su llegada no se produjo junto con las otras ochenta mil personas que cruzaron la frontera a finales de julio, sino que él se adelantó y llegó a la ciudad veinte días antes de la entrada masiva, después de pasar cuatro horas nadando.
Cuando se le pregunta si aquel trayecto fue especialmente complicado, responde con naturalidad: "Para mí es fácil. Puedo nadar durante cuatro o cinco horas". Según relata, llegó a la playa de la Ribera tras cuatro horas nadando desde Castillejos.
Su relación con el mar continúa después de aquella travesía. Cuenta que suele nadar cerca de la playa, aunque durante aproximadamente una hora. Además de esta actividad física, asegura que también pesca en las costas ceutíes y que, en ocasiones, intenta pescar.
◼️Así vestido entró este argelino a las costas de Ceuta el pasado 10 de julio
➡️ Cuenta que, durante su estancia en la ciudad, pesca y nada una hora diaria a la espera de poder ser trasladado hacia otra ciudad de España
📍Tienes toda la información en El Faro de Ceuta a través… pic.twitter.com/1onn1H23Qa
— El Faro de Ceuta (@ElFarodeCeuta) September 6, 2026
Desde el 30 de julio, el CETI, al igual que numerosos puntos de la ciudad, se encuentra totalmente colapsado debido a la entrada masiva de personas. Para la ciudad de Ceuta, poder albergar a esta cantidad de personas sigue suponiendo numerosos problemas debido a la falta de espacios en la ciudad autónoma.
El joven explica que antes del 30 de julio, entrar al CETI “era mucho más fácil”. La situación en el entorno del CETI se fue complicando cada vez más, hasta el punto del colapso total, con miles de marroquíes, argelinos y subsaharianos esperando para poder acceder al centro y dormir bajo techo.
Ahora su principal objetivo es abandonar Ceuta y trasladarse a otra ciudad española. Sin embargo, asegura que para hacerlo necesita ese ansiado “permiso”.
"Mi plan es ir a España, a otra ciudad. Quiero trasladarme, pero necesito permiso para hacerlo", explica. Mientras tanto, su situación se asemeja a la de muchos otros. "Estoy esperando. Estoy esperando", repite.
Su testimonio refleja así una de las realidades que se viven en Ceuta: personas que, después de alcanzar la ciudad por diferentes vías, permanecen durante semanas a la espera de poder continuar su recorrido hacia la Península.
En su caso, la historia comenzó el 10 de julio, cuando decidió lanzarse al mar y nadar durante cuatro horas con la misma ropa con la que todavía recuerda aquella llegada.
La emboscada sufrida por militares en Benzú el pasado 27 de agosto fue el detonante…
Las imágenes de cientos de inmigrantes por las inmediaciones de la barriada del Príncipe Felipe…
La crisis abierta entre el Gobierno central y el Ejecutivo de Ceuta por la utilización…
Los vecinos de Juan Carlos I, en Ceuta, aseguran estar viviendo una situación que está afectando…
No discurren las aguas tranquilas por Ceuta. Ni en la ciudad ni en su equipo…
La situación que atraviesa Ceuta a raíz de la crisis invasora registrada a finales de…