A la vez, del cuello del armador cuelga un pequeño crucifijo que se muestra por encima de las ropas. Mr. Kevin, ése es el nombre que utiliza el haitiano Prosnel Derival. Un caso atípico para ser un armador, que se intuye nada más observar su envergadura física, las rastas que le llegan hasta la cintura y sus varios dientes de oro, como si estuviera sacado de otro mundo. Así es, porque Puerto Príncipe es universo aparte desde el terremoto. Un caso atípico como el del Katrine Krog, que lleva fondeado en aguas de ceuta desde el día 1 de diciembre, y cuya salida parece complicada. Tanto, que ni siquiera su armador sabe muy bien qué hacer. Lo encontramos paseando junto al muelle España, y accede a responder todas las preguntas sobre el barco, sobre los problemas para pagar.
–¿Tiene ya preparados los relevos?
–Sí, ya los he traído, y son todos ciudadanos americanos.
–¿Cuántas personas hay en el barco?
–Ahora mismo, seis. Son suficientes para poder navegar el barco, aunque sea uno menos de lo que había antes.
–¿Por qué puso al barco bandera boliviana siendo usted de Haití?
–Haití ahora no funciona, no cuenta como país para suministrar bandera a un buque, porque no hay gobierno operativo que lo haga.
–¿Por qué americanos y no haitianos que, además, cobrarían menos? ¿Por qué los americanos para hacer sólo el transporte hasta Haití?
–Hey man, es muy complicado ser negro. Eres negro, como yo, y tienes muchos problemas. Desde el principio intenté que la tripulación fueran haitianos. Fui a la embajada francesa, y me denegaron todas las visas. Y, sin embargo, con estadounidenses se conseguía automáticamente.
–Supongo que el terremoto empeoró mucho las cosas.
–Desde luego, no puedes imaginarte las colas que hay todo el día en la embajada francesa intentando conseguir salir del país. Y deniegan todas las solicitudes, incluida la que hice yo.
–¿Cuál es el motivo de que haya venido a Ceuta?
–No encontraba un agente consignatario, y personalmente sería mejor.
–Por lo que me dice, ahora ya no puede enviar dinero por Western Union. ¿Por qué?
–Eso es un gran problema. Este mes he recibido ya 8.000 dólares, y consideran que es demasiado dinero, ya no me dejan recibir a mi nombre más. Cuando se llegó al tope de esa cantidad, enviaron un e-mail desde la oficina central de Madrid ordenando cortar el dinero. Hasta el mes que viene no habrá más dinero, y ahora tengo que enviarlo desde Haití a nombre de mi jefe de máquinas.
–¿Por qué no realiza los pagos por transferencia bancaria?
–Es muy sencillo: no tengo una cuenta bancaria en Europa, y por eso me resulta imposible. Ofrecí a los tripulantes pagarles con una transferencia bancaria desde mi cuenta en Miami, pero lo rechazaron. Querían el dinero en el propio barco para poder salir. Y saliendo desde el aeropuerto sólo podía llevar 10.000 dólares en efectivo, llevé 4.000. Los gastos aquí son muchos, y además de los salarios, por ejemplo, tengo que pagar 180 euros por cada viaje al barco.
–Pero, en un principio, también quería pagar a las consignatarias por Western Union, ¿no?
–No tengo una cuenta bancaria aquí, pero al final sí que al final hice las transferencias, pero me rechazaron una tras otra, sólo por rumores. Intenté contactar con los agentes antes de que el barco llegara. Llamé a muchísima gente... no te puedes imaginar, puede que 25. Una tras otra, me decían que sí, y luego no.Y, finalmente, cuando envié la transferencia bancaria a una consignataria, me la devolvieron. Decían que no querían tener problemas, que oían cosas. Ése tipo, Mr Tommy, en Gibraltar, dedía que aunque estaba en Gibraltar podía suplirme en Ceuta. Pero no lo hizo, me devolvió los 19.000 dólares que envié por banco.
–¿Dispone de un agente consignatario ya?
–Creo mucho en Dios. Desde el primer día que llegaron aquí, rezaba para que algo me permitiera arreglar el asunto, y a veces funciona. Por fin, entré a una oficina de una agencia, y conseguí un agente. Sé que le han dicho muchas personas que no coja el Katrine, pero él me ha tranquilizado.
–¿Qué compañía es?
–Permíteme que no te lo diga hasta que todo se haya solucionado.
–Ahora que tiene agente, ¿repostará?
–Es un problema. El barco no puede hacerlo fondeado, así que tiene que entrar a puerto.
–¿Dónde está ese problema?
–No es nada seguro, pero puede que me embarguen el barco. Eso es lo que me han dicho, que es una posibilidad, no puedo arriesgarme.
–Entonces, ¿qué va a hacer? ¿cuánto tiempo va a tardar en salir el Katrine Krog?
–No lo sé. Sólo me queda rezar, porque es la única manera. Dios pondrá algo en mi camino. Lo que sí sé es que, en cuanto el barco entre a puerto, me iré a comprarles 1.800 euros de comida, bebida y agua fresca, para que puedan seguir navegando.
–Cuando el barco llegó a Ceuta. ¿con cuánta antelación buscó un agente consignatario?
–Sabía que el barco se dirigía a Ceuta dos semanas antes de que llegara, y traté de buscar un agente consignatario para proporcinar agua, comida y combustible. Cuando me decían que estaban en Ceuta, el día 1 de diciembre, busqué en Internet y encontré varios teléfonos, llamé a los agentes. Llamé a varias, y me dijeron que eran días festivos y tendría que llamar el martes, y era viernes (nota: el 1 de diciembre era miércoles, no viernes, que es el día que sí llamó). Literalmente, supliqué por teléfono: “Por favor, necesitan comida y agua, por favor, hágalo”. Y me dio un teléfono para llamar, y nadie respondía. Entonces llamé al capitán para que tratara de hacer algo, y llamó a Tarifa Tráfico para que dijeran.
–¿Después?
–Envié 1.900 dólares para que compraran comida. ¿Y qué hicieron? Compraron alguna comida, pero se quedaron una parte del dinero, y compraron una tarjeta de teléfono para llamar a sus familias. Y llamaba siempre al capitán interesándome por el tema, de manera que siempre me preocupé. Y el capitán me decía que no necesitaban comida.
–¿Cómo es posible, si ellos han logrado sobrevivir gracias al esfuerzo y a la buena voluntad de algunos ceutíes que han llevado comida?
–Como te he dicho, tenían comida y me preocupaba. Además, la versión que siempre ha salido es la que han dado ellos, los medios no han hablado con el capitán.
–Pero es que el capitán no quería hablar.
–Sí, sí que quería.
–Pero se le llamó varias veces desde los medios, y muy pocas quiso hablar.
–De cualquier manera, él es el capitán, y todo lo que pasa en el barco, todas las decisiones, deberían serle consultadas. Verás, el problema es que han hecho todo lo posible por llamar la atención de la gente, incluso mentir. Y lo han hecho por Omar Peña, él es una muy mala persona. Los otros tres: Jorge, Dole, y el otro cuyo nombre no me acuerdo, son todos buenas personas, he tratado con ello. Pero Omar... ¿entiendes? Es muy desagradable, y además el líder de ese grupo.
–¿Discutieron?
–Todos esperaban al salvador, a que Jesucristo llegara a la Tierra. Y cuando llegó, le crucificaron. Algo así me pasó a mí. Me acerqué al barco con agua y comida para hablar con ellos, y fue muy tenso. Me acerqué una segunda vez, y me dijeron que no subía sin el dinero. Y, en ese momento, Omar se puso muy agresivo... muy muy feo. Me amenazaba, me decía que iba a apuñalarme. No sé qué pasaría si alguna vez me lo encuentro cara a cara, porque soy cristiano, y no tengo que hacer daño a nadie, pero... no sé. Verás, cuando alguien quiere que te vean como el diablo, intenta por todos los medios que lo parezca.
–¿Cree que le sucedió en su caso?
–Sí. Por ejemplo, abusaban del agua. Y, el tripulante que tenía que ir al hospital... no se hizo daño antes, se lo hizo aquí. Lo sé porque me lo ha contado el capitán.
–Se refiere al timonel, Jorge Mejía. ¿Está seguro de que el capitán no le mintió? En su diario, que cuenta todo día a día, describe cómo cayó, y qué día cayó.
–Pero yo hablé con el capitán. Aun así, hay más cosas, por ejemplo la comida, que todavía tienen.
–Esta no es la primera vez que tiene un problema similar en el viaje; también tuvo que viajar a Dinamarca, ¿verdad?
–Sí. Tenía que viajar simplemente para tratar toda la situación y hacerme cargo de ella. Para examinar el barco y estar seguro de que tenían comida a bordo. ¡Salieron de allí con 5.000 dólares de comida! Déjame decirte una cosa sobre el barco. Éstos tipos (los tripulantes que querían irse), no hacían nada más que sentarse y comer. Así cuatro semanas. Me encantaría, también, llevarte al barco para que vieras que todavía tienen comida de la que había en Dinamarca.
–¿De verdad?
–No son una tripulación normal. Usaban demasiado la lavadora, y por eso se quedaron sin agua. Les advertí de que no la usaran cuando estaban en mar, pero lo hacían a diario, aunque tuvieran sólo un pantalón sucio. Lo sé porque hablaba con el capitán y me lo decía. A él no lo respetaban.
–¿Qué quiere decir?
–Es una tripulación que no respetaba al capitán. Él no podía dirigirse a ellos. Cuando estaba en Dinamarca, con todos, pude comprobarlo; el capitán no les cayó bien desde el principio.
–¿Para qué utilizarán el Katrine Krog en Haití?
–Simplemente para transportar mercancía de costa a costa en el mismo país (son varias islas), como arroz, por ejemplo. También tenemos a veces pasajeros a bordo, porque en Haití tienes que viajar de costa a costa.
–¿Llevan pasajeros a Estados Unidos?
–No, eso no, sólo dentro de Haití.
–Imagino que, como armador, trabajará para alguna otra persona, ¿verdad? Quizás también esté recibiendo presiones de esa parte...
–¿Cómo explicarlo? Es complicado. Trabajo... se podría decir que para una familia, y es muy importante para ellos. Les está costando mucho esfuerzo todo esto.
–¿Cuánto?
–Han tenido que pedir un préstamo bancario, en Haití, ahora, de 30.000 dólares, para poder traer el barco. En principio, tendría que haber llegado sin problemas.
–¿Por qué no repostaron en Lisboa?
–Nunca estaba previsto hacer eso, ésa no era la ruta.
–¿Entonces cuál era?
–Era ir navegando por la costa, recargar combustible aquí en Ceuta, y también en las Islas Canarias... y luego ya se vería.
–¿Cómo va a cruzar el barco el Océano Atlántico si no tiene autorización más que para navegar en aguas costeras?
–Se trata de un mercante muy pequeño, de menos de 400 toneladas, no necesita ese sistema de radio por su tamaño.
–Pero, aun así, no tiene la autorización.
–He estado en contacto con el capitán, he hablado con él por teléfono, y me ha explicado que con los sistemas de radio que tiene actualmente el barco, se puede comunicar con cualquier parte del mundo en cualquier momento: es seguro. De todas formas, por eso era el plan de llegar a Canarias e ir por la costa.
“No pudo repostar en Gibraltar porque iban a inspeccionarlo”
El fin de la historia parecía que llegaba el día 30 de diciembre, y se podrían tomar las uvas en tierra firme. Sin embargo, el barco no pudo llegar por un ancla que se acopló a la del barco. El armador del Katrine se siente víctima. “Tenía una agencia en Gibraltar que por fin accedió a realizar el repostaje y el suministro de víveres”, asegura.
Sin embargo, según la versión del armador, todo se tornó negro a raíz del suceso. “Vieron que no podían avanzar, que había algún problema, y se pusieron a navegar a toda máquina, y eso ha originado alguna avería más en el barco”, explica.
Entonces, al día siguiente, cuenta que recibió una llamada del agente. “Me dijo que ya no se hacía cargo del buque, que iban a inspeccionarlo. Le dije que por mí no había ningún problema, que podían hacerlo. Pero le entró miedo, y lo rechazó”, asegura.
Entonces ya tuvo que venir a Ceuta. “Llevo 10 días...y no sé cuánto más voy a estar aquí, cuándo se va a solucionar”. Al menos, lo principal está hecho, pero faltan muchas cosas. Dice que está haciendo todo lo posible, y que nada más llegar se reunió con el capitán marítimo, tal y como se dio la noticia en los medios. “Me recibió, muy amable, en su oficina. Le pregunté qué tenía que hacer para solucionar el tema, y me dijo que lo primero era pagar los salarios. Eso ya lo he hecho, ahora... sólo me qued rezar”, asegura.
Sea cual sea la empresa a la que se va destinar el barco, debe de ser una empresa muy necesaria, porque se trata de un buen barco, pero barato porque es antiguo, y porque en otros casos, como el del Globe o el Rhone, los respectivos armadores no han hecho más que desentenderse del tema.
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