Categorías: Opinión

Hacer balances perversos

Hacer un repaso sobre los logros de la Asociación Unificada de Guardias Civiles nos lleva a reflexionar sobre como estábamos en el año 2007 y como nos encontramos en 2011. Sin embargo, podemos hacer una valoración real o una perversa e interesada que debilite o cercene la confianza de los guardias civiles en AUGC.
En estos últimos años los guardias civiles hemos visto dar a luz varias leyes y disposiciones que nos han dotado de una serie de derechos impensables una década atrás por los más optimistas.
La ley de derechos y deberes y el nuevo régimen disciplinario de la Guardia Civil han dotado a los guardias civiles de textos más garantistas que posibilitan una mejor defensa de nuestros intereses. También es cierto que con el abrazo del PPSOE nos han cercenados derechos que volveremos a conquistar más pronto que tarde, pero aún así, con ambas disposiciones hemos ganado.
Además de estos textos legales hemos visto dar a luz  La Orden General 7/2009, de 5 de noviembre, por la que se regula las vacaciones, permisos y licencias de la Guardia Civil que mejora considerablemente a la anterior norma del año 1984. AUGC luchó hasta el final por conseguir los tres días de vacaciones en Semana Santa y Navidad que los  funcionarios ya disfrutaban. Como todos sabemos, con la Orden General ya publicada, Alberto Moya, secretario general de AUGC en una reunión con director general de la Guardia Civil, Francisco Velázquez, consiguió y conquistó ese derecho para los guardias civiles, mientras los generales se tiraban de los pelos al comprobar que los guardias civiles disfrutarían de los mismos derechos que los funcionarios. Esta Orden General no hace otra cosa que equiparar en esta materia a los guardias civiles con el resto de los cuerpos policiales y, por lo tanto, nos podemos sentir orgullosos de esta conquista.
En jornada laboral seguimos siendo los parias de los Cuerpos de Seguridad al negarse la Dirección General en aplicar los índices correctores de las horas de servicios realizadas en horario nocturno y festivo. Los guardias civiles con 1600 horas reales, frente al Cuerpo Nacional de Policía que realiza 1512 horas, además de la aplicación de los índices correctores. También se nos sustrae el complemento de turnidad a los que hacen turnos y, como todos sabemos, la productividad es casi exclusividad de los mandos y servicios burocráticos. Sin embargo, cerrar el discurso manifestando que no hemos avanzado es hacer un balance perverso de la realidad. No estamos satisfechos ni estamos dispuestos a renunciar a estos derechos y mucho menos resignarnos a que esta injusticia se perpetué para complacencia de unos y desgracia de otros, pero también hemos avanzado en esta materia.
Hablábamos de balances y también debemos hacer una reflexión sobre la persecución que los representantes de los guardias civiles vienen sufriendo durante este último periodo.  El régimen disciplinario se viene aplicando a los dirigentes de AUGC con una dureza extrema y se aplica con mayor rigor que a los guardias civiles y funcionarios que cometen delitos reprochables que van contra el principio más elemental que debe tener un funcionario del Estado “la honradez, la lealtad a los ciudadanos y la constitución”. Esta persecución nos lleva a la reflexión incuestionable de que estamos haciendo muy bien nuestro trabajo y que preocupa a los intolerantes y a los que vienen a la Guardia Civil a beneficiarse de ella y no a servir a los ciudadanos. Nadie podrá decir que nos hemos vendido al gobierno ni al generalato, porque las últimas sanciones de pérdida de destino a nuestro secretario general, Alberto Moya, de organización Jose Antonio Agudo y al secretario general y de organización de Ciudad Real, Antonio Moreno y Jesús Culebra y más de doscientos dirigentes de AUGC en el último periodo es argumento suficiente.
Somos una organización sin subvenciones, con dirigentes que saben que por poner su nombre en el organigrama de AUGC les supone perder la productividad a perpetuidad y ser mirado con lupa en cada una de sus actuaciones, pero aún así seguimos en el camino poniendo lo que modestamente podemos aportar “tiempo, nuestro limitado conocimiento, todas nuestras habilidades y empeño en conseguir ser guardias civiles con derechos”.
En contraposición tenemos a los rencorosos, a los se apuntan a la productividad perpetua, a los que tratan de parar el crecimiento de la mayor organización de policías españoles “AUGC”, diciendo que no hemos conseguido nada, que esto no vale para nada y haciendo catastrofismo de una realidad tautológica buscando con esto el beneficio propio.
Hoy, AUGC tiene un secretario general, Alberto Moya, que ha sido capaz de cohesionar una organización plural donde la democracia interna es un signo de unidad y donde la discrepancia es posible y nos sirve para crecer y sumar.
Sin embargo, no debemos bajar la guardia y estamos preparados para recibir ataques estudiados y premeditados de los rencorosos, de los que no quieren que los guardias civiles sigamos conquistando derechos y los que temen que AUGC siga sumando.

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