“Ha muerto así, por un accidente, por lo menos que la madre y la familia tengan la posibilidad de visitarlo en el cementerio”, afirma Youcef, el primo de Khaled Mansour, el argelino fallecido el pasado sábado tras caer días antes de un muro de la avenida Cañonero Dato. Se le ve cansado tras haber viajado de Francia a Argelia y emprender su viaje a España vía Alicante y desembarcar ayer en Ceuta para realizar los trámites oportunos para la repatriación del cuerpo.
A pesar de la dificultad de llevar el cuerpo a Argelia y de los kilómetros recorridos, le quedan fuerzas para hacer cumplir el deseo de la madre de Khaled. “Pide a gritos que le lleven a su hijo y sea enterrado delante de ella”, explica con voz tenue siendo consciente de que aún le quedan trámites por completar antes de conseguir el objetivo por el que ha llegado hasta la ciudad autónoma acompañado de un familiar.
Detrás de todo está también el recuerdo a Khaled: “un chico muy buena gente que salió de Argelia para mejorar su vida y la de su familia”, dice. La última vez que le vio fue hace más de un año, cuando Youcef, residente en Francia, se encontraba en Argelia de vacaciones. Cuenta que el joven fallecido tenía 32 años, era soltero, tenía seis hermanos y una familia muy pobre.
La familia Benyoub, la del fallecido, se ha unido para conseguir el dinero necesario para llevar a cabo la repatriación del cuerpo, y cuenta con la colaboración de amigos y vecinos. El precio es de unos 5.300 euros, aunque no es costoso comparado con el esfuerzo que tiene que realizar su familia y los trámites burocráticos para llevar a cabo el traslado del cuerpo. No obstante, las ganas de cumplir el deseo de la madre del fallecido les ayuda a tener fuerzas para completar todo el proceso.
Un representante de una funeraria de Algeciras especializada en repatriaciones se ha desplazado a la ciudad autónoma para realizar con la familia los trámites oportunos, contando también con la colaboración de la funeraria musulmana ceutí.
A mediodía de ayer, el juez autorizaba la entrega del cuerpo a la familia y no ponía impedimento alguno en que se produjera el traslado. Por delante quedaban aún gestiones, como los trámites necesarios con Sanidad para que se pueda embalsamar el cuerpo, además de los pertinentes permisos para el traslado. Por su parte, el Consulado de Argelia en Alicante ha avalado y certificado que este familiar se haga cargo de todos los trámites con la funeraria.
Embalsamiento
Ayer había un problema en cuanto al embalsamiento del cuerpo, ya que Sanidad y funeraria realizan una interpretación distinta del reglamento regulador de la sanidad mortuoria. Éste indica que la conservación transitoria será obligatoria cuando vaya a darse destino final al cadáver después de las 48 horas y antes de las 72 del fallecimiento y cuando vaya a darse destino final al cadáver después de las 72 horas del fallecimiento y en los traslados al extranjero. La funeraria entiende que esta normativa habla de que en esos casos es obligatorio, pero no indica exactamente que no se pueda llevar a cabo el proceso de embalsamiento pasadas las 72 horas. De hecho aseguran que en otros muchos casos que se han dado en la península, se ha hecho mucho después de este tiempo. Para tratar este asunto, el representante de la funeraria algecireña se reunirá el lunes a primera hora con el médico de Sanidad. Si este departamento da luz verde, el siguiente paso sería conseguir el permiso de Aduanas.
En los próximos días, la funeraria y la familia del fallecido esperan completar el proceso para poner rumbo, con el cuerpo de Khaled, hacia Argelia, donde su madre espera para enterrarlo en un cementerio donde pueda ir a visitarlo. Para ello, ya trabajan sin descanso.
En 2008, un pakistaní fue repatriado a Islamabad
En febrero de 2008, el cuerpo de un pakistaní llamado Aser Mohamed, de 30 años, era trasladado a Islamabad vía Londres. Se trata de un joven que falleció atropellado por el autobús en cuyos bajos se había escondido con la intención de salir de Ceuta. En aquel momento, la UCIDCE se había encargado, a petición de la familia, de realizar una colecta para sufragar los gastos de repatriación del cadáver, lo que costó unos 4.700 euros. La madre del joven tan sólo pedía que le llevaran a su hijo para poder visitarle en el cementerio y honrarle, ya que entendía que se había sacrificado por ellos. Ahora, unos siete años después, se da un caso muy parecido, el de Khaled Mansour.
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