1995 supuso el punto de inflexión. Fue el año en el que el Ayuntamiento pasó también a ser Ciudad Autónoma. Fue el año en el que Ceuta accedía al fin a tener su autonomía, más tutelada por el Estado que el resto de territorios españoles. Una autonomía que no dejó satisfechos a todos, que ha sido objeto de muchas críticas, pero gracias a la cual la Ceuta de hoy está muy lejos, y no solo en el tiempo, de la de hace 20 años. El presidente de la Ciudad sigue defendiendo que el Estatuto ha sido la herramienta que ha hecho posible un avance sin parangón y que , aunque tiempo habrá para reformarlo, ahora no es lo que toca.
–Conmemoramos este 2015 los 20 años del Estatuto de Autonomía, del que siempre se ha mostrado como el más firme defensor. Si le parece hagamos un repaso de lo que Ceuta ha conseguido en este tiempo y en qué manera ha sido determinante tener un instrumento como el Estatuto de Autonomía.
–Creo, como he dicho muchas veces, que el balance de vida de estos 20 años del Estatuto ha sido positivo. Primero, porque me parece que ha mejorado sustancialmente la capacidad de la institución, antes Ayuntamiento, ahora Ciudad Autónoma, para atender las demandas de los ciudadanos. Yo creo que somos en estos momentos una institución mucho mejor dotada desde el punto de vista de la capacidad financiera a lo que lo éramos en 1995 y eso ha tenido un impacto muy notable en la transformación de Ceuta por el apoyo de los fondos europeos, en materia de infraestructuras que son fundamentales, también en su trama urbana y en su fisonomía. En general, en todos los servicios básicos: Desde el abastecimiento de aguas a la eliminación de los residuos, pasando por el equipamiento cultural o la puesta en valor de nuestro patrimonio.
Además de todo esto, gracias al Estatuto, como decía, tenemos mayor capacidad de atender las demandas de los ciudadanos, algo que por ejemplo, se ha traducido en el establecimiento de una red de servicios de protección social que antes no existían, y por lo tanto, ha contribuido de manera determinante a favorecer la cohesión social en Ceuta.
– El Estatuto ha elevado el rango institucional de Ceuta equiparándola a la del resto de territorios. ¿En qué forma nos ha beneficiado como ciudad?
- Pues si nos referimos al grado de interlocución de la institución con el Gobieno de la Nación o con otras instancias del Estado, resulta evidente que ahora tenemos una comunicación más eficaz para los intereses de Ceuta a la hora de plantear ante el Gobierno de la Nación las reivindicaciones de nuestra ciudad o para poner en evidencia que Ceuta presta grandes servicios a España y Europa dada su condición de frontera singular de España y de la UE en África. Además, ese mayor grado de interlocución ha sido muy positivo para destacar y subrayar la posibilidad de obtener más comprensión y apoyo de parte de esas instancias. Desde esa perspectiva creo que el Régimen Económico y Fiscal (REF), por significar uno de los aspectos en los que la respuesta tiene que ser más contundente de esas peculiaridades, hoy es mucho más potente que antes de ser Ciudad Autónoma. El hecho o el ejemplo más rotundo es el de las bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social. Por lo tanto, más autonomía ha significado más España y más Europa.
Además podemos considerarnos más integrados en la estructura territorial del Estado. No hay acto institucional en el que Ceuta no esté representada. Cuando empezamos el caminar autonómico se ponía en cuestión si la singularidad de ser Ciudad Autónoma, que no es una comunidad autonóma, iba a significar un perjuicio para la defensa de nuestra españolidad. Pienso que el transcurrir del tiempo ha demostrado que el ser o no comunidad no condiciona el ser o no ser España y ha demostrado que estamos plenamente integrados en la estructura territorial y que somos España al margen de cual sea nuestro estatus político y jurídico.
- ¿Le parece que habría que cambiar algo del Estatuto o que habría introducido en el texto o eliminado si hubiera podido participar en su redacción?
–Toda obra es siempre mejorable, y más si se hace luego con la experiencia de lo vivido. En cualquier caso creo que, como es una hipotésis o una eventualidad que no se me presentó, hay que ser lo suficientemente prudente y considerar que el Estatuto es un instrumento que, como valoración global, merece un aprobado alto, un notable, por lo tanto pienso que habrá que situar en el momento oportuno una posible reforma para mejorarlo, a eso nunca se debe renunciar, pero creo que ahora lo que nos debe ocupar a todos en Ceuta y en el resto de España es a administrar los recursos que tenemos, tanto desde el punto de vista económico, presupuestario y humano, para atender las necesidades de los ciudadanos a los que las administraciones sirven. No está en nuestra agenda, al menos en la del PP, la reforma del Estatuto, pero lo que sí está en la agenda es dotar de estabilidad al desenvolvimiento económico y financiero de nuestras administraciones públicas, de sostenibilidad de los servicios públicos y de eficacia y transparencia en la gestión.
–¿Piensa, por lo tanto, que el debate autonómico en Ceuta está ya manido y obsoleto, que pasó a un segundo término?
–No es una prioridad. Las prioridades son otras a las que me refería antes: estabilidad, sostenibilidad y eficacia. Esos son los pilares. La reforma del Estatuto, siendo posible, no es prioritaria desde mi punto de vista en estos momentos
–En el ámbito nacional se habla mucho en estos últimos meses de la reforma de la Constitucion. Decia no hace mucho que antes de iniciar cualquier paso se tiene que dar una situación de consenso social y político. Pero esa es una situación que no tenemos hoy...
–En esto digo lo mismo que para el Estatuto. La reforma de la Constitución no la perciben los ciudadanos españoles como una prioridad. Creo los españoles sitúan la prioridad política en que consigamos confirmar la recuperación económica, la creación de empleo y la garantía del Estado del Bienestar, que ha estado en serias dificultades por la crisis. Si se han hecho bien las cosas para evitar poner en riesgo el bienestar de los españoles, ahora lo primero es que se consolide la recuperación cuya base está bien cimentada con las reformas que se han llevado a cabo durante la actual legislatura nacional y que creo no debemos poner en riesgo.
No se puede hablar con frivolidad de un instrumento de la importancia de la Constitución como modelo de convivencia y de ordenamiento social, político y económico entre los españoles. Si se repasa la historia reciente de España comprobaremos que no ha habido otro periodo equiparable a éste en estabilidad política, bienestar y desarrollo, progreso o la integración y protagonismo de España en el mundo. Eso ha sido gracias a que los cimientos del edificio son muy sólidos, que no son otros que la unidad de España, la cohesión territorial, supremacía del interés general, y eso no se puede poner en cuestión sin saber muy bien hacia dónde se quiere ir y sin tener el respaldo de un amplísimo consenso político.
–¿Le preocupa la situación de Cataluña?
–Claro. A eso me refería cuando hablaba de la importancia de una España unida, solidaria y cohesionada, que resulta absolutamente vital para seguir aspirando a que España también sea un país de progreso y bienestar para todos. Y todo lo que signifique poner en riesgo la unidad de España es algo que resulta preocupante. También estoy plenamente confiado en que esa unidad no se va a romper y que cualquiera que sea el resultado que se obtenga en las elecciones catalanas, nadie va a poder quebrantar la ley, que es la clarísima confirmación de que la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto y no en una sola parte. Ha habido quien ha intentado dividir a los catalanes por razón de esa deriva o desafío y quiero decir que la inmensa mayoría de los españoles no concebimos a España sin Cataluña y que queremos a Cataluña en España porque queremos a los catalanes y también hay muchos catalanes que no conciben a Cataluña sin España.
Aquí salimos perdiendo todos, España, Cataluña y esto me parece absolutamente absurdo en un mundo en el que se camina hacia la integración, hacia la armonización en todas las políticas y en ese contexto no tiene sentido que andemos buscando soluciones basadas en la separación o en la disgregación.
–Fenómenos como el auge del independentismo en Cataluña tienen mucho que ver con determinadas competencias que le fueron transferidas a la Generalitat, como la de Educación ¿ Es partidario de que algunas competencias retornen al Estado, lo digo a nivel nacional, como por ejemplo Educación, Sanidad, Justicia…?
–No exactamente. Lo que se ha hecho ha sido una manipulación absolutamente ilegítima de una competencia. Esto conduce a pensar que desde un punto de vista ético y moral, creo que la educación no debe ponerse al servicio de ninguna ideología en particular y por lo que veo ha habido una manipulación del sistema educativo para generar una actitud de rechazo y animadversión a España que es absolutamente ilegítima. La educación debe estar al servicio de la formación, conocimientos que te habiliten para tu desarrollo profesional, pero también de la formación en valores constructivos y en la libertad y de ninguna manera para incitar ideologías separatistas.
Lo que hay que procurar es que el nivel de los responsables políticos que dirigen las competencias en educación, por ejemplo, adquiera el rango suficiente para no utilizarlas indebidamente. Creo que un escenario en el que el Estado recupere las competencias es poco probable y la prudencia aconseja no emitir juicios sobre situaciones poco probables.
–¿Aquí en Ceuta hay voces de la oposición que piden asumir más competencias, que son caras de mantener y que implican un coste económico altísimo. ¿Por qué no se debe o no se pueden asumir? Hablamos por ejemplo de Educación o Sanidad.
–Creo en ese sentido que aquí quizás sean otras las razones. Es un asunto que también tiene que ver con la categoría de la competencia en particular y de la capacidad para responder debidamente con los niveles de calidad que los ciudadanos demandan. Es una garantía para la calidad sanitaria y la asistencia educativa que estas competencias estén en manos del Estado. Ceuta tiene más dificultades que cualquier otro sitio en España, salvo en Melilla, para prestar servicios públicos por nuestra frontera peculiar, situación geográfica etc. Todo eso se traduce en un mayor esfuerzo por parte de las administraciones y eso quien lo garantiza es el Estado. Las competencias en Educación y Sanidad están bien donde están.
–¿También se le echa en cara al Gobierno local que no implique más a la sociedad en el Día de Ceuta, no solo porque ha perdido su carácter festivo, sino porque pasa desapercibido. ¿Cómo valora esas apreciaciones?
–Estamos dispuestos a escuchar todo tipo de propuestas vengan de donde vengan para hacer que el 2 de septiembre vuelva a ser festivo. A mi me gustaría que ese día fuera fiesta, lo digo con toda sinceridad, pero esta aspiración está subordinada a otro deseo que me parece más importante: No debemos restar, sino adicionar, y también en esto del calendario festivo. A mi me gustaría que me dijeran qué quitamos, porque no podemos tener más fiestas que en el resto de España. Hasta ahí no llegamos. Lo que se ha hecho en Ceuta es una prueba de generosidad por parte de todos los ceutíes y no de una parte de ellos, sino de la sociedad en su conjunto, porque hemos llegado al convencimiento de que tenemos un calendario festivo desde el punto de vista cultural y religioso más exigente que el que puedan tener en otras partes de España. La diversidad cultural nos enriquece sin duda pero también trae algunas consecuencias como es la de repartir el calendario festivo.
–¿Cómo contempla el curso político que empieza y con unas elecciones generales a punto de convocarse? ¿Cree que el PP revalidará la confianza de los españoles en las urnas?
–Creo que sí porque confío en la sensatez y el buen juicio de los españoles para entender que desde que, afortunadamente tenemos democracia en España, ningún gobierno se ha enfrentado a una situación tan compleja como la que hemos vivido durante esta legislatura. Esto es un hecho que todo el mundo reconoce, una economía en recesión, una sangrante y masiva destrucción de empleo, un desequilibrio presupuestario manifiesto, un incumplimiento de los objetivos asumidos en déficit con nuestros socios europeos y al borde del rescate. Es decir el país estaba al filo del abismo. Sin embargo, han pasado tres años y medio, casi cuatro, y los españoles han hecho un esfuerzo extraordinario y ha habido un Gobierno que se ha mantenido firme en unas políticas de reforma que han tenido unas consecuencias muy positivas para la evolución de nuestra economía y el mantenimiento del Estado del Bienestar. Donde había recesión ahora hay crecimiento. En términos interanuales las estadísticas dicen que estamos creciendo al 3,1%. Hay que tener en cuenta que en 2009 estábamos decreciendo a un 4%. En pasar de -4 a +4 hay ocho puntos de diferencia en términos de riqueza nacional. Siendo importante lo que se crece, lo es más que la economía está siendo capaz de generar empleo, de la manera más vigorosa de toda Europa. Es verdad, y somos los primeros que lo reconocen, que no con la intensidad que deseamos, y que todavía no nos podemos dar por satisfechos de los resultados que el crecimiento económico está generando en el desempleo porque todavía hay muchos españoles en paro, pero es verdad que si se sigue por esta senda el objetivo de reducir drásticamente el tasa de paro se va a producir.
Además hay que poner en valor que hemos pasado de un déficit cercano al 9% a un déficit en torno al 3%. Eso es un esfuerzo impresionante, como nunca antes se había realizado en la etapa democrática. Y esas cifras suponen la principal garantía para mantener la sanidad, la educación, las pensiones o las prestaciones sociales. Para mantener también la financiación que procedente del Estado Ceuta necesita.Y es que es bueno que se insista en que todo esto se ha hecho, se ha dado este vuelco, sin que a Ceuta se le haya tocado un pelo. Todo lo contrario, Ceuta ha sido mejor tratada que antes de la crisis.
España está creciendo porque las cosas se están haciendo bien. Somos más competivivos. Antes se crecía porque las empresas y familias, la economía, se endeudaba y con ese dinero se estimulaba la economía. Ahora España está creciendo y la deuda de las empresas y de las familias se reduce porque el crecimiento es más sólido.
–¿Todo esto le llega al ciudadano, al votante?
–Confío en que sí. A finales de año podrá decidir que futuro quiere para España y creo que sabrá valorar el esfuerzo que se ha hecho en estos años y que todo ese esfuerzo pues no se puede tirar por la borda y va a comparar también la situación de España con otras que están viviendo países en donde se han aplicado estas políticas, Aquí el riesgo en dejarse llevar por quien promete lo que no puede hacer y las consecuencias de eso las estamos viendo en países europeos muy cercanos desde el punto de vista afectivo y sentimental.
La Agrupación Deportiva Ceuta ya cuenta las horas para el que será su estreno en…
Agentes de la Policía Nacional, contando con el apoyo de componentes de los GRS de…
Este viernes 14 de agosto, coincidiendo con la Víspera de la Asunción de María, las…
Ceuta atraviesa una crisis que no terminó cuando miles de personas entraron en la ciudad.…
El título de estas líneas, Ceuta indefensa, puede parecer improcedente si la situación de la…
Los vecinos de las distintas barriadas de Ceuta se convierten día tras día en testigos…