Las iniciativas particulares a la hora de buscar fondos con los que ayudar a las personas se está convirtiendo en la tónica habitual en algunos de los casos solidarios que se están produciendo en la ciudad. Es bueno saber que con iniciativas de este tipo, ajenas a la intervención institucional, se pueden conseguir pequeños logros. Sucedió con Moussa (obteniéndose la recaudación necesaria para lograr fondos para la operación de su brazo) y ahora se está haciendo con Khalid, buscando dinero para la intervención que le van a practicar en Rabat. Cercano en el tiempo tenemos también las ayudas a Eliú o la solidaridad con el pequeño Manuel. La gente es solidaria y las oenegés tienen que tener la capacidad de saber captar, con propuestas ingeniosas, a los ciudadanos para que, juntos, puedan alcanzarse pequeñas metas.
Depender de la ayuda oficial, de la subvención, de la intervención puramente institucional ha sido durante mucho tiempo algo habitual. Eso quizá mermó la capacidad creativa para llevar a cabo actuaciones que eviten cualquier tinte ideológico. Es bueno conocer que meriendas, carreras, ventas de calendarios, encuentros gastronómicos u organizaciones de sorteos son actos con los que se consigue apoyar a aquellas personas que necesitan únicamente de nuestra solidaridad. Quizá esa sea la línea por la que se deba apostar, ya no solo por ganar en purismo en las actuaciones, sino porque demuestra de lo que somos capaces activando lo que se llama movilidad social.
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