El próximo mes de octubre, el apodado como ‘Laika’ volverá a sentarse en el banquillo de los acusados para afrontar dos juicios distintos por hechos ocurridos el pasado año tanto en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía Nacional en Ceuta como en la cárcel de Mendizábal.
En uno de los procedimientos está acusado de los presuntos delitos de atentado contra la autoridad y daños, mientras que en el segundo deberá responder por un presunto delito de lesiones a un agente de la Guardia Civil.
En el primero de los procedimientos, el Ministerio Fiscal solicita una pena de seis años de prisión, mientras que en el segundo interesa una condena de un año de cárcel. En total, las peticiones de pena ascienden a siete años de prisión, además de las correspondientes indemnizaciones por los daños y lesiones presuntamente ocasionados.
Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, al que ha tenido acceso este periódico, los hechos que serán juzgados en la primera vista oral ocurrieron entre las 13:00 y las 17:00 horas del 8 de julio del pasado año, cuando el acusado permanecía detenido en los calabozos de la Comisaría de la Policía Nacional situada en el Paseo de Colón.
Siempre según el relato de la Fiscalía, durante su estancia en dependencias policiales el acusado actuó con la intención de menoscabar el principio de autoridad y causar daños en bienes públicos.
En ese contexto, presuntamente rompió la cámara de videovigilancia del calabozo en el que se encontraba, lo que obligó a intervenir a varios agentes de la Policía Nacional.
Los policías le ordenaron que cesara en su actitud y entregara algunos de sus efectos personales, entre ellos los cordones y un reloj. Sin embargo, según sostiene la acusación pública, el detenido se negó de forma reiterada a obedecer las órdenes y respondió de manera hostil y agresiva, llegando a manifestar: “Si queréis el reloj y el cordón me lo tendréis que quitar a la fuerza”.
Ante esa actitud, los agentes procedieron a su reducción, empleando, según recoge el escrito fiscal, la fuerza mínima imprescindible. No obstante, lejos de deponer su actitud, el acusado habría incrementado su comportamiento violento durante la intervención.
La Fiscalía sostiene que, mientras era reducido, el acusado comenzó a propinar patadas contra las paredes del calabozo y golpeó repetidamente con la cabeza una puerta de madera perteneciente a un almacén, provocando su fractura.
Asimismo, presuntamente dirigió diversas amenazas a los agentes con expresiones como: “No sabéis con quién os estáis metiendo, venid a por mí y quitármela”.
Tras este primer incidente, el detenido fue trasladado al calabozo número 2, donde, según el escrito de acusación, continuó mostrando una actitud violenta. En esta segunda estancia habría vuelto a causar desperfectos al romper una segunda cámara de videovigilancia, además de golpear reiteradamente las rejas y las paredes de la celda.
El Ministerio Fiscal también sostiene que el acusado continuó profiriendo insultos contra los agentes durante todo el episodio, manteniendo una conducta de permanente enfrentamiento con la autoridad.
Como consecuencia de estos hechos, la Dirección General de la Policía ha comunicado su intención de reclamar la correspondiente responsabilidad civil por los desperfectos ocasionados.
La valoración pericial cifra los daños en 544,71 euros por la puerta fracturada y 1.071.68 euros por las dos cámaras de videovigilancia dañadas, lo que eleva el importe total reclamado a 1.616,39 euros, cantidad que la Fiscalía solicita que sea abonada por el acusado junto con los intereses legales correspondientes.
Además de este procedimiento, ‘Laika’ también será juzgado en octubre por unos hechos distintos ocurridos durante una actuación de la Guardia Civil, en la que se le acusa de un delito de lesiones cometido contra uno de los agentes.
Según el escrito de acusación, los hechos se produjeron cuando los agentes solicitaron al acusado que se retirara una chaqueta para proceder a su inspección. Lejos de colaborar, siempre según la versión de la Fiscalía, el procesado se negó a cumplir la orden y, con ánimo de atentar contra el principio de autoridad, se revolvió violentamente contra los guardias civiles.
El relato fiscal añade que el acusado propinó una fuerte patada a una mesa, adoptó una actitud agresiva y comenzó a amenazar a los agentes con frases como: “Ya te cogeré en la calle, te voy a matar, hijo de puta”. Acto seguido, se abalanzó sobre ellos, iniciándose un forcejeo que hizo necesaria nuevamente su reducción.
Una vez reducido y engrilletado, el acusado fue introducido en un vehículo oficial para su traslado al Centro Penitenciario de Botafuegos. Durante el trayecto, según mantiene la Fiscalía, continuó mostrando una actitud agresiva, profiriendo insultos y propinando patadas contra la puerta interior del furgón policial.
Como consecuencia de estos hechos, uno de los guardias civiles sufrió una contusión en la muñeca derecha y una artritis postraumática, lesiones por las que precisó asistencia facultativa y que tardaron 26 días en curar.
Por este procedimiento, el Ministerio Fiscal solicita una pena de un año de prisión, además de que el acusado indemnice al agente lesionado con 1.287 euros por las lesiones sufridas.
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