El uso del dinero en efectivo presenta diferencias notables según la edad, el lugar de residencia y el nivel educativo. Las personas mayores de 65 años son quienes más recurren a este método de pago, utilizándolo en el 78% de los casos, frente al 39% de los jóvenes entre 18 y 34 años. Un fenómeno interesante, ya que en la actualidad se observa un repunte del uso del efectivo entre los más jóvenes.
En términos geográficos, los habitantes de municipios pequeños (menos de 5.000 personas) tienden a usar más el efectivo, con un 71% de los casos, mientras que en las grandes ciudades con más de 500.000 habitantes el porcentaje desciende al 47%. Sin embargo, el Banco de España advierte sobre los peligros de mantener grandes sumas de dinero en efectivo en casa.
Las razones principales que explican por qué algunas personas prefieren pagar con efectivo son la comodidad y el control sobre los gastos. Además, la facilidad para acceder al dinero en efectivo también es un factor clave. La mayoría de los ciudadanos obtiene dinero en efectivo a través de cajeros automáticos (77%), aunque también recurren en menor medida a las sucursales bancarias (9%), al trabajo (8%) o a familiares y amigos (5%).
A corto plazo, no se esperan grandes cambios en los hábitos de consumo de efectivo. Más de la mitad de los usuarios regulares de tarjetas de pago aseguran que seguirán utilizando efectivo en el próximo año. Este comportamiento es especialmente fuerte entre las personas mayores de 65 años, con un 79% de ellos que indica que mantendrá su uso del efectivo sin cambios, frente a solo el 13% que planea reducirlo.
Por otro lado, entre los jóvenes de entre 18 y 34 años, el 52% considera que su uso de efectivo se mantendrá constante, mientras que un 37% cree que disminuirá, lo que sugiere una preferencia creciente por los métodos de pago digitales. En resumen, aunque el uso del efectivo está disminuyendo, sigue siendo esencial para una gran parte de la población, lo que garantiza su permanencia a corto plazo, aunque la digitalización podría transformar los hábitos de pago en el futuro.