Rafael Iglesias Calvo, hombre apacible, esperanzado y valiente, se empeña en explicar y en aplicar el Evangelio con claridad, y en vivirlo coherentemente. En mi opinión, la palabra “cercanía” resume la rica personalidad de un creyente que, por su contacto vivo con las gentes, muestra una serie de cualidades naturales y de virtudes evangélicas pacientemente trabajadas.
En sus homilías, este religioso marianista, sacerdote y profesor, muestra una humanidad no prefabricada sino rotunda y familiar, y, al mismo tiempo, la generosa cortesía de quien escucha la palabra de Jesús de Nazaret, y responde a las preguntas de sus conciudadanos. El Evangelio -repite con frecuencia- no sólo es un contenido, sino también un estilo y, por eso, él evita, por ejemplo, los símbolos de poder y de lujo.
He prestado especial atención a su personal manera de ejercer el Servicio de la Palabra, y he comprobado cómo ilumina los problemas de aquí y de ahora, contándonos, con rigor y con sencillez, los ecos entrañables que le despiertan los mensajes de cada Evangelio dominical. A pesar de explicarlos con fidelidad original, evita la blandura y la rigidez, sin caer en la frecuente obsesión de estar a la última moda.
Nos anima a vivir gozosamente el encuentro personal con Cristo, y nos invita a que comprobemos cómo nuestras vidas, cuando están abiertas a la verdadera fraternidad, contribuyen a lograr que nuestra sociedad sea más justa y más pacífica. En resumen, la conclusión de sus homilías es que el amor es el impulsor central de la vida personal y la fuente nutricia de la supervivencia colectiva.
En el reciente cambio de impresiones que he mantenido con varios de sus alumnos, compañeros y amigos sobre la sencillez y el entusiasmo que lo caracterizan, todos coinciden en que la clave reside en su plena conciencia de los límites de nuestra existencia humana y en la absoluta confianza que él deposita en la ayuda de Jesús: en su conciencia humana, en su realismo y en su fe.
Estoy de acuerdo en que su profundización en los valores trascendentes de la fe, de la esperanza y del amor es el procedimiento que le ayuda a mantener los ojos abiertos para que, reconociendo su pequeñez, sea consciente también de su grandeza; es la reiterada –diaria- decisión para identificarse hoy con los valores evangélicos.
El portavoz del Gobierno local, Alejandro Ramírez, niega que se vaya a proceder a la…
El 12 de julio de 2024, Ceuta Ya! denunció públicamente “las pocas plazas ofertadas para…
El patrullero de vigilancia de zona (PVZ) Tagomago ha finalizado una nueva operación de Presencia,…
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) condenó este martes con "indignación" la muerte el…
Desembarcó en Ceuta procedente de Algeciras con el coche lleno de pastillas, con una carga…
El camino hacia una nueva vida. Un numeroso grupo de inmigrantes del CETI ha partido…