EFE
Belén Esteban ha vuelto a las andadas porque los amores tóxicos matan, más que los accidentes de tráfico. Y peor, porque no hay carteles de reducir la velocidad, de ajustarse el cinturón, ni de “no bebas”. En el amor no todo vale. En el desamor, todo cuenta. La Esteban vivió la Cenicienta con torero galán, familia opresora y mares de culebrones televisivos. Unas la amaron porque se vieron reflejada en ella y otras la difamaron, porque contar en canales privados de mucha audiencia se pagaba-y se paga- a golpe de talonario.
A mi nunca me gustó. Ahora tampoco, pero tengo que reconocer que su papel de villana no me encaja en el argumentario del drama chino que me distrae de pensamientos fatales, porque no pudo creer que haya gente tan tonta. A Belén le dieron coba, como se la dan a esa chica de pueblo, llana e inocente que se la lleva el villano señor para hacerla su concubina. En los dramones chinos no puede ser hasta que haya una esposa legitima en su casa, porque tener concubina antes del matrimonio no es pecata minuta, sino ejemplo de tío disoluto y mujeriego. En los dramas chinos.
Con Belen se rompió esta norma asiática, encontrándose deslucida, abandonada, humillada y con una niña a cuestas, en un andén de estación. Luego llegó la oficial, la de la boda con exclusiva, la de hijos de padre y madre, reconocidos, colegiados, paseados y normativizados. Ya en España, no hay legítimos e ilegítimos, afortunadamente.
Muchos grandes que se hicieron chiquitos al cruzar el umbral del dormitorio de una empleada del hogar en los tiempos del general furibundo, han visto sus huesos desmelenados en rutinarias pruebas de ADN para constatar que sí, que el semen entró por puertas ajenas a la principalidad, dejando hijos o hijas que también tienen parte en una herencia millonaria. Ilegitimidades aparte, Belén le sacó partido como Shakira e hizo muy bien, hay que pelear por lo que nos duele y nada duele más a una mujer que sus ovarios renacidos.
"Ahora está irreconocible, porque su ardor guerrero del principio, el rencor, la rabia, la desfachatez de los madriles de ese pronunciar la iiii chulesca hasta el infinito y mucho más lejos, se le ha desvanecido porque el tiempo ha pasado por ella como por el torero"
No la humillación, ni la alevosía, ni la nocturnidad, ni los flases apuntándote en toda la jeta, para que – finalmente- tengas que ventilar cuitas en el programa de María Teresa Campos, cuando la Campos era una catedral en Telecinco, echando más ganas que valor y más valor que el de un pureta enfrentándose a un astado sin putas ganas. Belén no lo disfrutó nunca, lo hacía por necesidad vital, por ahorrar, por sacar adelante a los suyos y por torería, que no hay como que te pongan al borde del precipicio para que quieras embestir con todo lo que tengas.
Ahora está irreconocible, porque su ardor guerrero del principio, el rencor, la rabia, la desfachatez de los madriles de ese pronunciar la iiii chulesca hasta el infinito y mucho más lejos, se le ha desvanecido porque el tiempo ha pasado por ella como por el torero, la oficial y sus portadas en las principales revistas del cuore. Ahora no son mas que un estúpido melodrama chino de tres al cuarto, con apariciones estelares que aburren un huevo cocido, porque ni los supervivientes levantan cabeza, ni las islas son lo que eran.
Pero hay una cosa que sí hay que decir, que a las madres se las respeta, a las que tiene que criar a sus hijos solas, más, porque no saben lo difícil que es y eso sin tener que aguantar-además- a un padre ausente o etílico o maltratador o simplemente hijoputa. No digo que todos los sean, ni tampoco que no. Yo he visto a algunos de primera mano, como parejas de amigas del corrillo del que nos ausentamos por condicionamiento temporal y porque los niños cuando van solos al instituto nos hacen ver que somos madres caducas y altamente innecesarias.
Belén no se ha hecho innecesaria, porque su hija le ha dado los derechos que su padre no le dio, los de aceptación, orgullo guerrero, verdad y levantamiento de ideas. Con eso, creo que debería bastarle, porque las uniones paternofiliales, los renacimientos y acercamientos que no fueron en veinte años, dudo mucho que ahora sean y sus súplicas para que un padre abrace- en el amplio sentido de la palabra- a la hija que nunca vio de verdad, creo que irán a saco roto. Cuando un padre se limita a pagar, no quiere más que dejar de hacerlo.
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