EFE
España se quema y la clase política busca sacar partido hasta de las cenizas. Varias comunidades del país se ven afectadas por fuegos sin control, hay desalojados, pérdidas, heridos y muertos.
Una combinación fatal de un problema que cada verano afecta con crudeza a territorios del país.
Ninguna zona se escapa, es como el resultado de una lotería macabra.
Ante una situación que es y seguirá siendo extrema, los políticos optan por buscar su propio provecho.
Parece importarles bien poco eso de que la unión hace la fuerza, aunque esa fuerza sea precisamente la necesaria para que un país afectado por esta oleada de quemas intencionadas salga adelante.
Mientras hay familias que lo están perdiendo todo, personas que mueren en su intento por vencer al fuego y enorme preocupación por el desastre natural causado y las pérdidas de muchos vecinos, las formaciones políticas se enfrascan en una partida de reproches que en nada ayuda a controlar esta auténtica crisis, amén de dejar en evidencia la imagen de todo un país.
Es a lo que nos tienen acostumbrados. Uno de los mayores desastres sufridos, la dana, abrió en canal la miseria política convirtiendo aquella tragedia en una exposición al reproche, sin filtros ni responsabilidades.
Hoy, meses después, no aprendemos. Seguimos teniendo políticos que miran más sus ombligos y beneficios que sacar adelante un país que ahora mismo está asediado por incendios que, en muchos casos, evidencian la mala gestión previa que se ha hecho con montes abandonados, sin limpieza y entregados a olas de calor que han tenido sus peores consecuencias.
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