Tras cuatro semanas de expectación, creatividad sin límites y búsqueda de inspiración en Instagram a las 23:57, los elfos traviesos se despiden este 24 de diciembre de los hogares de Ceuta, los cuales han habitado durante todo diciembre.
A la luz de las primeras estrellas navideñas, estas mágicas criaturas regresan esta Nochebuena al Polo Norte para entregar su último informe anual, cerrar su libreta de travesuras y prepararse para la gran noche.
La tradición –que comenzó con un libro infantil publicado en 2005 por Carol Aebersold y su hija Chanda Bell y que hoy se ha convertido en un fenómeno navideño global– consiste en que un pequeño 'Scout Elf' aparece en casa al inicio de diciembre y cambia de lugar cada mañana para sorprender a los niños al despertar. Según la historia oficial, el elfo viaja cada noche al Polo Norte para contar a Santa cómo ha ido el día y regresa antes del amanecer.
Este año la llegada de los elfos traviesos se vivió con alegría: desde el clásico elfo escondido entre las piñas del árbol hasta el más osado que se atrevió a colgar de la lámpara con arneses de cable. El fenómeno incluso ha inspirado vídeos virales de elfos “creando escenas espectaculares”, como cocinas envueltas en papel de regalo o elfos al volante de coches de juguete.
El 25 de diciembre, Navidad, ya no estarán en casa aunque su magia seguirá en el aire
Pero hoy, 24 de diciembre, se cierra la última página de este calendario tan especial. Mañana, 25 de diciembre, Navidad, los elfos traviesos ya no estarán en casa, aunque su magia seguirá en el aire. Las instrucciones oficiales señalan que una vez entregado su informe navideño nocturno final, los elfos se marchan para no volver hasta el próximo año.
Para muchos, el reto no ha sido saber dónde estaba el elfo cada mañana, sino recordar que los duendes podían ponerse manos a la obra con sus travesuras antes de que la familia se fuese a la cama. Más de uno confesó que alguna noche fue un sprint de última hora mientras veían una serie para no verse sorprendidos por estos simpáticos personajes. Y es que la tradición, aunque entrañable, no está exenta de esos momentos.
Risas, ilusión y miradas cómplices
Desde las familias que han seguido el juego con entusiasmo hasta las que han improvisado versiones más simples, la mayoría coincide en una cosa: los elfos traviesos han traído risas, ilusión y motivos para compartir miradas cómplices cada mañana de diciembre. Incluso se han creado comunidades online donde se comparten ideas, fotos y consejos para que cada elfo sea tan único como la familia que lo acoge.
Ahora que los elfos viajan de vuelta al Polo Norte, queda el recuerdo de mañanas emocionantes, anécdotas para contar y esa sensación de magia que solo se vive una vez al año. Mañana por la mañana, cuando los árboles de Navidad estén iluminados y los regalos esperen bajo ellos, nadie buscará a los elfos traviesos en los estantes… porque sus historias ya han volado lejos, listas para volver la próxima temporada navideña.






