Tendríamos que preguntarnos cual era la pretensión que tenía el PSOE denunciando que existían cinco vertidos incontrolados en la playa de la Ribera, que iban a parar al agua y a la arena, veinticuatro horas después que el presidente de la Ciudad izara la bandera azul de la UE y la Q de calidad turística. Porque hoy se informan antes o resulta que mejor estar calladitos. A las pocas horas de presentarse en rueda de prensa como adalides de la defensa del Medio Ambiente, por parte de la Ciudad Autónoma se informa que el estado de las aguas de la playa es excelente, según los análisis que hacen los técnicos de la Consejería de Sanidad y que en cuanto a esos vertidos, resulta que no los hay. Porque en uno de los puntos que denuncian hay una conexión a la red de saneamiento y en el resto van a parar a fosas sépticas que se limpian cada cierto tiempo. Por tanto, tendríamos que preguntar a los socialistas si lo que pretendían es fastidiar a los bañistas o alarmarles para que dejen de acudir. La política de oposición hay que realizarla con más seriedad, algo que desde luego, últimamente le está fallando al PSOE de nuestra ciudad, pero ellos sabrán que les está ocurriendo con estas meteduras de pata.
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