Son algunos de los poetas que ayer intervinieron por la tarde en el I Encuentro Internacional 'Crisol de Culturas', en el Salón de Actos del Palacio de la Asamblea.
Fernando Pinto, Carlos Guerrero, Jesús H. Tundidor, Domingo Faílde y Nuria Martínez Vernís pertenecen a ese mundo raro de los poetas, esas personas cuya misión es, dicen, dar forma a los sentimientos, atraparlos en los versos.
De paso compartieron unos minutos con El Faro para hablar de qué es la poesía y por qué la gente no la entiende. De qué sienten al escribir un poema y, en la medida de lo posible, de cómo lo hacen. Aunque cada uno dice lo suyo, especifican que todos secundan el punto de vista. Cada uno desde sus postulados. Aunque ni siquiera tienen muy claro qué es ser poeta. “Uno lo intenta, pero el lector te lo reconoce”.
En este pequeño grupo de menos de la mitad de los que han actuado en el encuentro hay quien escribe en portugués, en español y en catalán. "Simplemente porque cada uno tiene que escribir en el idioma que más domina", opina Carlos Guerrero. Aunque Nuria Martínez, de Barcelona, admite que quizás sea más fácil el catalán. "No tenemos el pasado del Siglo de Oro, que pesa mucho, en ese aspecto igual es mejor", comenta esta poeta, que ha traducido algunos de sus versos a toda prisa para que toda su lectura no fuera en catalán.
También los hay más jóvenes y menos jóvenes. Tundidor es el más veterano, por ejemplo. "Un verso puede estar vacío y una prosa puede ser poética". "La prosa sin embargo puede ser poética. Toda la poesía es experiencia lingüística, emocional, existencial, vital”. ¿Y cuál es el problema entonces para que no llegue a la gente? “No, a la gente no, a la multitud”, puntualiza Guerrero, que atribuye ese hecho a “un problema en la educación desde la EGB”.
Posiblemente, el problema esté en que es prácticamente imposible terminar un poema. “Sólo se acaba cuando está publicado y ya no lo puedes cambiar”, explica Domingo Faílde. “Y es cuando más lo odias”, apunta Guerrero, “hasta que hay otra edición y puedes cambiarlo”.
Lo que ayer sucedió en el Salón de Actos del Palacio de la Asamblea fue algo extraño, una lectura de doce poetas, con acompañamiento musical, ante un público que no suele disfrutar de este espectáculo en Ceuta. “Tienen que ir con la mente abierta, incluso para no entender los poemas. A veces basta con sugerir”, opina Martínez. También advierten de que los poetas no son muy buenos lectores, “porque lo leen en silencio, que no es la lectura en voz alta”, explica Fernando Pinto.
De la poesía, aseguran, no se puede vivir, “a no ser que seas oficialista”. Se ve que en un mundo tan pequeño como el de la poesía existe disparidad. Estos son de los que dicen que el poeta es “revolucionario, o al menos vanguardia, porque la poesía es la vida, y la vida es cambio, y una revolución sólo es un cambio impetuoso, y la poesía debe ser impetuosa”. Por eso, “el poeta no
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