Tara se hizo cargo de las cuatro crías de gato abandonadas en un parterre de San Luis.
Tara es una cruce de bulldog francés. Estaba preñada cuando sus dueños la abandonaron, pariendo hasta 7 cachorros en la Protectora de Animales. Quienes la cuidan no dudan en destacar su carácter: es una perra buena y valiente. Lo que no sabían es que también podía llegar a sorprenderles, porque la historia de Tara terminaría cruzándose con la de cuatro crías de gato encontradas, recién nacidas, en un parterre de San Luis. Su madre, una gata callejera de diez años, fue golpeada por un individuo cuando aún no había parido a sus crías. El parto se produjo, pero las abandonó al encontrarse en malas condiciones físicas. Voluntarios de la Protectora e incluso miembros de la Consejería de Sanidad Animal intentaron cogerla antes de que pariera, pero fue imposible. La gata tricolor, apreciada por muchos vecinos pero víctima de la incomprensión de un individuo, evitaba cualquier acercamiento.
Una joven dio el aviso a la Protectora al encontrarse con las cuatro crías, en un caso inviable. Que salieran adelante era prácticamente imposible. Los voluntarios de la Protectora subieron a los mininos con la firme voluntad de intentar hacer algo por ellos, armándose de biberones con los que luchar por dar vida a unas crías con tan poco tiempo, sin una madre que les diera calor o les estimulara.
Tara seguía amamantando a sus 7 cachorros, lamiéndoles, cuidándoles... hasta que alguien pensó aquello de ¿y si...? ¡Exacto! Y si Tara atendiera a cuatro... ¿gatos? Tara entonces sorprendió a todos cuando le dejaron en su regazo a los mininos. Los estimuló para que hicieran sus necesidades, les dio calor y permitió que mamaran junto a sus siete cachorros, convirtiéndose en madre adoptiva de los gatos. Tara hizo el milagro con un gesto, con una manera de proceder que rompe todos los cánones. Tara, víctima del abandono, dio cariño a otros animales que han sufrido lo mismo que ella pero en otras circunstancias. La Protectora luchó para que salieran adelante, combinando las noches bajo el calor protector de Tara con las tomas de leche con biberón de los voluntarios. La historia no pudo tener su final feliz, ayer fallecían las cuatro crías al estar demasiado débiles como para recuperarse. Murieron, eso sí, arropadas por Tara.
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