Por motivos laborales no he tenido la ocasión de asistir a la visita de SS.MM los Reyes de España y convertirme en uno más de los anfitriones que estuvieron arropando con cariño a los monarcas en representación del extrarradio, de la otra cara de la Ceuta invisible y necesaria para el devenir de una ciudad africana, española y de vocación europea; una zona a la que recorro a diario y para otros menesteres como rezar en la mezquita de Sidi Embarek durante la liturgia de los viernes, la visita de obligado cumplimiento en honrar la memoria de mi padre (Regular de las Tropas Moras) y de mi madre (viuda del Sgto. de Infantería) y algún que otro día cuando necesitamos el reconfortamiento espiritual y la cercanía a Allah, y qué mejor lugar que nuestra mezquita del barrio, la que tiende la mano cada vez que el Medinaceli se para en honor a Sidi Embarek.
Una sinergia de espiritualidad, que seguramente no olvidarán SS.MM. del cariño y la naturalidad entendida de buenas personas de nuestras vecinas y vecinos del extrarradio (Hadú, Poblado de Regulares, Juan Carlos I, Príncipe,...) en el que de nuevo la confluencia de dos credos en representación de las dos culturas mayoritarias de la sociedad ceutí, se unen en un mismo momento temporal para recibir al monarca y a la Reina consorte.
Ayer, trece de octubre de dos mil veintiséis debe ser una fecha que no deben olvidar los ceutíes españoles de confesión musulmana, porque el esfuerzo que hemos realizado a lo largo de estos casi tres meses, merece la pena; a pesar de las críticas recibidas de la extrema derecha, a pesar de las tensiones que se han vivido en ciertos momentos puntuales (la quema de chabolas en el “Trampolín”, insultos a ciudadanos españoles de rasgos magrebíes por su origen marroquí como el caso más sonado del joven periodista o colaborador con un periódico local y otros momentos que no quiero mencionar por no eclipsar ese momento excepcional vivido ayer por mis vecinas y vecinos) y en definitiva, a pesar de la presión mediática de Marruecos, estaban grabados no solo en los dispositivos que inmortalizaban las imágenes, sino que formaban parte de la memoria a largo plazo de nuestro cerebro a través de la retina y esas emociones y sentimientos que solo nuestros sentidos podrán captar y traducir como lo hice yo en diferido mirando con atención esas imágenes de vecinas y vecinos del extrarradio (Aicha, Meriem, Carmen, Pepe, Nani,Tarek, Ahmed,...) unidos, expresando con alegría y gestos de cariño la visita de SS.MM. los Reyes de España al cementerio de Sidi Embarek y de las zonas colindantes.
E incluso, se observaban en las imágenes cedidas por los medios de comunicación, como SS.MM. rompían totalmente el cordón y el protocolo de seguridad establecido con la complicidad de los propios agentes del CNP llegados a Ceuta que captaron el ambiente festivo y sobre todo, sintieron el cariño y afecto de mi gente (África, Soraya,…) hacia SS.MM. quedando solamente cerca de ellos el personal de escolta de los Reyes.
Por otro lado, se han dejado imágenes, recuerdos y anécdotas que cada ceutí trasladará a sus descendientes, y entre ellas, caben destacar a modo de ejemplo las siguientes:
–El acto de solemnidad y respeto hacia los fallecidos entre el 30 y 31 de julio que protagonizaron SS.MM. e hicieron que se convirtiera en un acto interreligioso sin precedentes en ningún otro cementerio ceutí, que reunió a distintas confesiones religiosas que representan la multiculturalidad y multiconfesionalidad que caracteriza a esta ciudad y a su hemana Melilla dentro del conjunto de España.
–También cabe destacar el protagonismo desde el minuto uno de los Regulares que han tenido el honor de formar parte de la escolta de SS. MM. y con orgullo se encontraba mi hijo mayor cuyas palabras textuales fueron las siguientes (“ estuvimos permanentemente en apoyo al resto de las FCSE”, “el Rey es buena persona” y “la Reina nos saludó con cariño desde el coche oficial “).
Sin entrar en valoraciones o pseudovaloraciones geopolíticas de la visita de los monarcas y del papel de Regulares (que ni soy experto, y si lo fuera empañaría la finalidad misma de mi opinión en base a esa pancarta que levantaba una vecina), los ceutíes del extrarradio, y en especial, los ceutíes de confesión musulmana, debemos sentirnos orgullosos de formar parte de España y de su historia, de ser conocedores de nuestros derechos y deberes, de ser conscientes de la responsabilidad que tenemos y de nuestra lealtad a España y de caminar orgullosos con la cabeza alta al dar sentido y valor a nuestra identidad religiosa, lingüística y cultural, y no pensar en ningún momento en mutilar nuestros orígenes para sentirnos igual de españoles que los paisanos de la Gran Vía o de claudicar ante la presión mediática de Marruecos.
En una sociedad multicutural como España, y en particular, Ceuta, la identidad no es monolítica como pretende el discurso retrógrado de la ultraderecha europea representada en nuestro país por el partido de Vox, ya que el buen funcionamiento de las sociedades multiculturales se basan en la construcción de identidades múltiples sanas que enriquezcan a un país en un mundo cada vez más globalizado y multicultural.
Rechazar la identidad múltiple de los ciudadanos, hoy en día, y que no dispongan de una identidad sólida y conformada, los exponen a ser sujetos antisociales y sin rumbo, abocados como decía nuestro último Premio de Convivencia, Amin Maalouf, en transformarse en identidades rígidas y monolíticas expresadas en su libro “Identidades asesinas”.
Esta sociedad multicultural e identitaria que caracteriza a la sociedad ceutí , se ha vivido, se ha sentido, se ha expresado y se ha compartido en un mismo espacio y en sintonía con SS.MM los Reyes de España, que han captado con su excepcional inteligencia emocional el sentir general de nuestras vecinas y vecinos del extrarradio, en una simbiosis emocional entre ambas partes.
No quiero terminar mi modesta opinión sobre la visita de SS.MM. sin hacer mención a dos de las ideas expresadas en el discurso ofrecido en el Hotel Parador por el Rey, que podrían resumir con todos mis respetos tanto el sentir general de mis paisanas y paisanos de confesión musulmana como la mía propia durante estos largos meses:
–”Quienes entraron irregularmente en nuestro país deben —como regla de principio— regresar a su lugar de origen, lo antes posible y por los cauces legalmente establecidos. Mientras estén entre nosotros deberán ser tratados siempre con dignidad y humanidad, y con todas las garantías previstas en nuestras leyes”.
–“Pero también se les debe exigir un respeto escrupuloso de las normas de convivencia ciudadana y de los derechos y libertades de los ceutíes. Que cuando miremos atrás, hacia estos días tan difíciles, podamos hacerlo con la tranquilidad y la satisfacción de haber hecho las cosas bien”.
Y desde luego, la mayoría de los ceutíes que no se han contaminado del discurso racista, xenófobo e islamófobo de Vox, y en particular, la mayoría de los ceutíes de confesión musulmana hemos cumplido con rigor las consignas dadas por el Capitán General de nuestros Ejércitos.
No olviden vecinas y vecinos el mensaje que resume una vecina del extrarradio de manera excelente, que ha captado el sentir general de los verdaderos patriotas y ha dirigido mi modesta opinión sobre el papel transcendental de mi Comunidad y del resto que conforman este mosaico: Distintos credos, una misma España.
Así pues, resultante de mi modesta reflexión queda solo añadir a tan extraordinario mensaje que podría ser perfectamente nuestra carta de presentación como ceutíes, la necesaria y obligada implicación de nuestras instituciones con el fin de lograr y consolidar nuestro estatus de ciudadanos españoles de primera que la C.E nos otorga en su art. 14; y ese principio de igualdad que establece la Carta Magna como idea sustentadora en el citado artículo, se ha dejado entrever ayer, siendo necesario un esfuerzo por parte del Estado español en que se desarrolle y se proyecte a otros espacios públicos, porque somos imprescindibles en el conjunto de Ceuta y de España, aunque vayamos en contra del sentir general de una extrema derecha europea y nacional con tendencia hacia postulados más parecidos a un estado etnocrático instrumentalizado por medio de una política de remigración incompatible con nuestros principios y valores que emanan de nuestra Carta Magna.
Septem/Sebta/Ceuta es su casa las veces que quieran visitarnos, inchaalah.
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