María Vera Richarte espera paciente día tras día desde el domingo a que “la luz de mi vida se ponga buena”. Una subida de tensión y un ictus han llevado a su marido, Manuel, a un estado de salud muy crítico “del que los médicos no me dan muchas esperanzas”. Por eso, no ha podido ir en persona a recoger el premio y porque ella es modesta, no cree merecerlo, aunque es consciente del cariño que le profesan sus vecinos y no deja de agradecerlo. Como vecina no digo nada, pero como madre, es la mejor”, dice su hijo que acompaña también a su padre. Ella siente que ahora su lugar está en la habitación junto a su marido, al que conoció con apenas 14 años “y todo lo que sé en la vida, a él se lo debo...”. Guarda silencio y poco después admite que también la propia vida le ha enseñado a cosas “con los palos que me ha dado”.
De los seis hijos que parió, cuatro se han quedado por el camino. La última, una joven de 31 años “preciosa, que nunca perdió la sonrisa y con la que luché por un tumor que le salió en la cabeza y que se la llevó finalmente en nueve meses hace ya tres años”. La enfermedad, sin querer, la fue previniendo, pero todavía el susto retuerce su corazón al acordarse del día que “frente al ‘Cómic’, un accidente de moto se llevó a mi hijo con 18 años, la alegría de la casa”. Se les resbalan las lágrimas por la mejilla pero sonríe y besa una medalla en la que se reflejan por uno y otro lado las caras de estos dos hijos. Los otros dos “que me arrebató Dios”, fallecieron una al nacer y el otro de una pulmonía con apenas meses. Por entonces su marido y ella habían decidido ir a Francia a probar suerte y conseguir algún ahorrillo, pero la pena pudo con todo “y allí estábamos muy sólos así que regresamos a Ceuta y partimos de cero de nuevo”. Recuerda con cariño un paseo por Hadú que le hizo coincidir por primera vez con su marido. “Él luchó más por mí que yo por él, pero nos enamoramos, me pidió a mis padres y nos casamos, muy felices, en la Iglesia de San José de Hadú”. Ella era muy joven. No había podido estudiar y desde muy pequeña, salió a trabajar en las casas para ayudar a sus padres a sacar a la familia adelante. Es la tercera de cuatro hermanos “y nuestro padre trabajaba en la mar y entonces si había comida había y si no había, teníamos que ayudar a que la hubiera y al no tener medios no pudimos estudiar...a mí me hubiese encantado, esa es la verdad”. Pero se conforma y dice que la vida le vino de esta manera. Es creyente pero han sido, reconoce “muchas las veces que me he preguntado dónde está Dios, si está de vacaciones o de borrachera y no me escucha...luego me disculpo, pero ese es mi desahogo, y mi marido, al que sigo queriendo como el primer día porque nos hemos apoyado, respetado y querido en todo momento”. Ese es su secreto. Y seguir. “Porque mi hijo murió con la moto el domingo y mis niños salieron del colegio el lunes y ya tenían su plato de comida en la mesa”. Ahora sus dos hijos, sus cuatro nietos y su marido, le hacen seguir. Augura pena. “Dios me va a llevar otro pedazo si no se pone bien mi marido”, dice. Ella seguirá firme encarando la vida y ayudando al que se lo pida, como todos los que la conocen, saben que hace.
De entre la docena de candidaturas, María fue elegida porque “a pesar de que la vida no la ha tratado bien, siempre ha estado al pie del cañón, cuidando de su familia y ayudando a toda persona que le hiciera falta”. Su vecina, Loli Escalante, recogió el premio al estar ausente y todos esperan que “le haga sentirse valorada, querida y más fuerte porque ella es merecedora de todo esto y de más”.
La Ciudad Autónoma de Ceuta ha contratado un servicio de seguridad privada para reforzar la…
El Gobierno de la Ciudad trasladó su solidaridad y apoyo a los vecinos de Loma…
Primer fin de semana de fútbol para la mayoría de equipos del fútbol español. El…
La AD Ceuta recibirá este sábado, día 22 de agosto, a la UD Las Palmas…
El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha concedido un indulto real a 935 personas con…
Lo ocurrido desde el 30 de julio es grave, nuestra frontera ha sido violentada y…