Diez hectáreas del Arroyo de San José se repoblarán con especies autóctonas

  • La actuación se encuentra en la primera fase de eliminación de las acacias mediante la quema controlada por Tragsa

La zona del Arroyo de San José se vio devastada en 1993 por un incendio que acabó con 90 hectáreas de árboles y plantas. Han pasado 23 años y Obimasa está acometiendo el proyecto de restauración de los terrenos, cuyo coste se cifra en 192.188 euros. La actuación persigue recuperar la biodiversidad previa al fuego que se produjo entre los Hornillos y el Embalse del Renegado a través de una intervención de limpieza y repoblación de especies autóctonas. “Estamos trabajando sobre diez hectáreas quitando las acacias que son las más perjudiciales para el terreno porque es una especie no autóctona que ha ido colonizando las zonas más degradadas”, apunta el gerente de Obimasa, Juan Carlos Lara.

Tragsa es la empresa encargada de ejecutar esta tarea que se desarrollará en los próximos tres meses y que consiste en el desguace y quema controlada de los árboles. “Es una especie pirófana y cuando se quema el suelo, el banco de semillas brota de golpe. Se convierte en una plaga que desplaza al matorral autóctono de tipo mediterráneo de la zona y, además, favorece los incendios” explica Miguel Puerta, encargado de Tragsa.

Dada esta característica, es de esperar que las semillas de acacia esparcidas en la zona rebroten en el terreno calcinado, algo que se quiere impedir en aras de favorecer el crecimiento de las plantas y árboles autóctonos. “Una vez que el terreno esté desbrozado se llevará a cabo un tratamiento con herbicida y el arranque manual de las acacias que vayan brotando para permitir que la repoblación que se va a hacer sea más potente que ellas”, añade.

A principios de año dará comienzo la repoblación de alrededor de 15.000 plantas de distintas especies: alcornoques, coscojas, quejigos o madroños, entre otros, en esta zona que se incluye dentro de ‘Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves’ denominado Calamocarro-Benzú de la Red Natura 2000.

Para esta actuación, Tragsa cuenta con ocho trabajadores, de los cuales cuatro son personal especializado de su propia empresa, aunque también se ha contratado a desempleados de la ciudad. “Las personas de la Península son motoserristas, es personal con experiencia que no hay en Ceuta. Aquí se han contratado a varios trabajadores procedentes de la Escuela Taller donde se formaron a peones  forestales”.

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