Dos hombres “muy violentos y déspotas”. Así son definidos el jefe y el lugarteniente que ayer mismo ingresaban en prisión preventiva. Ambos han sido seguidos por los investigadores que han podido conocer su comportamiento en el propio CETI con el resto de subsaharianos así como el que tuvieron cuando se produjo la entrada el pasado 26 de julio.
Desde ese día Policía Judicial e Información se pusieron a trabajar dando pasos al detalle, sin que su investigación y resultados tengan nada que ver con la denuncia presentada por IGC. Son dos asuntos completamente distintos aunque por los mismos hechos. La Benemérita inició sus pasos desde el primer momento, presentando su atestado ante el juez, practicando diligencias, haciendo registros... trabajando ajenos a cualquier otra acción judicial legítima pero que nada tiene que ver con los pasos profesionales de los investigadores.
Con la entrada en prisión de los dos individuos considerados claves en la cúpula de esta organización, el caso sigue bajo secreto de sumario para proteger las investigaciones.
Pese a la violencia reflejada a la hora de la detención, cuando le provocaron una brecha a un GRS y en su comportamiento habitual descrito por la investigación, a su llegada a prisión, ambos hombres mostraron un talante calmado y tranquilo.
Tras dictarse prisión bajo fianza, los dos subsaharianos fueron trasladados a Fuerte Mendizábal donde fueron recibidos por media docena de funcionarios de prisiones, alertados por la Guardia Civil por su condición de peligrosidad.
Ya en el centro penitenciario, se les entregó algo de comer y se les ofreció la opción de asearse, todo ello previo al reconocimiento médico obligado para nuevos ingresos.
Presumiblemente hoy serán asignados a un módulo, después de que la noche de ayer pernoctaran en el módulo de Ingresos, vigilados por dos funcionarios, uno de ellos trasladado de otra unidad, debido a la falta de personal que adolece la prisión.
El presunto jefe del grupo, un exguerrillero procedente de Togo, no dudo en atacar a un agente tras su detención; es señalado como un antiguo militar muy “peligroso”. Estaba marcado después de que la Benemérita pudiera identificar a todos los inmigrantes y sobre él existía una especial atención para evitar su fuga.
Algo que pudo ocurrir a raíz de la histórica devolución de inmigrantes a Marruecos en este mes de agosto, pero que se evitó adelantando la operación Yebala.
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