Y de nuevo, un año más, cumpliendo con puntual escrupulosidad democrática una de las reglas de juego de nuestro sistema de libertades, llegó el día del debate del Estado de la Nación. No era este un día más.
No sólo porque ya en si un día como éste sea importante: es el momento del balance, de debatir sobre los años trascurridos, sobre cómo estábamos, sobre cómo estamos y , sobre todo, de debatir sobre cómo queremos estar y qué medios se articulan para alcanzar ese objetivo. Esos motivos ya justificarían sobradamente la importancia de un debate de altura, pero en esta ocasión había otros ingredientes que lo hacían particularmente relevante. Por vez primera en esta legislatura iba a ser el momento para que tres nuevos portavoces debutaran como representantes de sus grupos políticos. Y no de cualesquiera grupos: del grupo mayoritario y que apoya al Gobierno, el Grupo Popular con Rafael Hernando, el del principal grupo de la oposición, el Grupo Socialista con Pedro Hernández, y el del tercer grupo en importancia por número de escaños en la Cámara, el Grupo de Izquierda Unida con Alberto Garzón.
Estarán de acuerdo conmigo en que era un momento inédito en esta etapa y, espero no equivocarme, en las legislaturas democráticas. Todos ellos han tenido sus momentos y de todos ellos es conveniente hacer balance, sin embargo resulta imprescindible comenzar haciendo un análisis de las intervenciones de Mariano Rajoy. Al fin y a la postre es a él (y a la actuación de su gobierno) al que se somete a examen, y son sus propuestas las que van a marcar la vida de los españoles durante los próximos meses de este año 2015.
Evidentemente cualquier análisis de lo oído y de las propuestas presentadas adolecerá de subjetividad. Cualquiera de los que se hagan. Pero ésto, lejos de invalidar el mismo, contribuirá a que los ciudadanos formen su propia opinión y por tanto se sientan partícipes de un debate en el que, sin estar presentes, han sido los verdaderos protagonistas.
Debo decirles con honestidad que yo he encontrado a un Rajoy sólido. Muy sólido en su argumentación, seguro y firme al aportar datos y profundamente convencido de que hemos llegado a un momento en el que el país ha logrado superar la crisis y que ahora afronta una etapa de crecimiento que debe consolidarse para que podamos ofrecer a los españoles un futuro mejor de prosperidad económica y logros sociales.
Las cosas están cambiando, eso ya no lo duda nadie. El pasado año 2014 se cerró habiendo creado 433.000 nuevos puestos de trabajo y con nuestra economía creciendo al 1,4%. Primer año de crecimiento desde 2007. Solamente este dato hubiera sido impensable hace dos años cuando nadie, ni en casa ni en el extranjero, apostaba por España, cuando todos, en casa y en el extranjero, apostaban por un rescate para España que nos hubiera hecho abdicar de nuestra soberanía económica y asumir las condiciones de los que nos iban a rescatar, los que prestan el dinero. Esto es lo que sucedió en Portugal en Irlanda o en Grecia... De las consecuencias que hubiera tenido tal decisión basta con examinar un hecho: en alguno de esos países se obligó a bajar las pensiones un 20%... El que presta manda.... Por tanto creo que hay que reconocerle a Rajoy el hecho de que recibió una España quebrada (un déficit de 90.000 millones de euros en las cuentas públicas de 2011) , con una capacidad de recaudación tremendamente deteriorada (70.000 millones de euros anuales menos) y en la que nadie creía, y que ahora se presentaba ante la Cámara con una España que es la nación que más crece de los países grandes de la Unión Europea, que se financia por si misma, que está creando empleo y que ha conseguido cuadrar los grandes desequilibrios macroeconómicos. Esto es todo un éxito, y así lo reconocen en todos los foros internacionales en los que se presenta a nuestro país como un ejemplo de las bondades de una agenda reformista.
Esa ha sido la clave. Acometer reformas valientes y aunar el esfuerzo de los españoles. España empieza a ir bien. Y esto es consecuencia de las decisiones y de la tenacidad de un gobierno que ha confiado en la capacidad de España y de los españoles para salir adelante. Ahora estamos instalados en una etapa de esperanza que solo hace dos años era impensable. Ya sé que esto no va a ser nunca reconocido por los partidos de izquierda. Los socialistas nos llevaron al borde de la quiebra, siempre negaron la crisis, huyeron cuando vieron que eran incapaces de solventar la tremenda situación a la que nos habían conducido y después se instalaron cómodamente a esperar a que un gobierno del Partido Popular acometiera las duras reformas que eran necesarias y que pensaban que iban a ser rechazadas por el pueblo español. No contaban con que en poco más de dos años el país estaría comenzando a funcionar de nuevo. No contaban con la capacidad de esfuerzo del pueblo español para sobreponerse a las más difíciles situaciones, ni con un gobierno capaz de afrontar y echarse a las espaldas la durísima tarea de sacar a España de la peor crisis de su historia.
Rajoy hizo además anuncios importantes. En 2015 vamos a crecer al menos un 2,4% y a crear más de 550.000 nuevos puestos de trabajo. Ahora que la situación está cambiando, ahora que es posible , ha llegado el momento de devolver a los ciudadanos parte del esfuerzo realizado, de acometer políticas sociales más avanzadas. Así anunció medidas para favorecer la creación de más empleo estable, como una nueva tarifa reducida en la cotización a la seguridad social para nuevos contratos indefinidos que hará que no sea necesario cotizar por los primeros 500 euros del salario en esos nuevos contratos. Anunció la reforma del actual modelo de formación profesional para potenciar la empleabilidad de los colectivos más vulnerables. Anunció un Plan Integral de Apoyo a la Familia y un nuevo Marco de Actuación para Personas Mayores. Anunció un nuevo cheque familiar (uno más a sumar a los otros cheques de 1.200€ para personas con ascendientes o descendiente con discapacidad) que significarán otros 1.200 € para familias monoparentales con dos hijos. Anunció una bonificación especial para la conciliación laboral y familiar dirigida a los trabajadores autónomos para que tengan las mismas facilidades que los trabajadores por cuenta ajena. Anunció una Ley de Segunda Oportunidad para que las familias o particulares endeudados puedan afrontar con más facilidad la reestructuración de sus deudas y la negociación con sus acreedores. Y anunció entre otras medidas importantes más, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para seguir luchando contra la corrupción: procesos más rápidos y la creación de una Agencia encargada de perseguir y conseguir que se devuelva hasta el último céntimo de lo robado en delitos de corrupción contra las administraciones públicas.
Son todas ellas medidas muy importantes por si solas pero que, a mi juicio, no deben hacernos olvidar que es posible adoptarlas ahora porque se le ha dado la vuelta a la situación. Nos hundíamos y ahora estamos creciendo. Nos ha costado dos años recuperar el vigor y en el tercero han aparecido los primeros frutos en forma de crecimiento y sobre todo en materia de nuevos puestos de trabajo. Crece la confianza de los inversores, de los empresarios y de los consumidores. Queda mucho camino por delante y mucho esfuerzo para conseguir superar el drama de tantos miles de españoles que siguen en el desempleo, pero ahora tenemos la certeza de que siguiendo este camino el objetivo es posible.
Y un apunte más, y en absoluto irrelevante: nada de lo conseguido es irreversible. Todo lo que hemos alcanzado y que queremos afianzar se puede disolver como un azucarillo si no continuamos en la misma trayectoria trabajando con perseverancia. Estamos dando los primeros pasos de la recuperación pero necesitamos seguir adelante con brío. No caigamos en la tentación de echarlo todo a perder cayendo de nuevo en los brazos de los que nos condujeron hasta la crisis o de los que ofrecen soluciones fáciles para los problemas difíciles.
Rajoy describió un panorama alentador apoyándose para ello en cifras y datos que son muy difíciles de refutar. La España de 2015 está en unas condiciones absolutamente mejores de las que ofrecía en 2011. Y es necesario continuar el trabajo iniciado. Nos jugamos mucho todos en ello. A continuación vinieron los portavoces de la oposición. Pero eso ya se merece otro análisis....
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha reabierto el debate sobre el absentismo…
El arzobispo de Rabat, Cristóbal López Romero, ha anunciado su decisión de apartarse temporalmente de…
Una cara feliz, unas ganas tremendas de comenzar a jugar, un uniforme de combate, y…
La figura de Lamine Yamal sigue generando debate más allá del terreno de juego. Mientras…
El Programa de Termalismo del Imserso seguirá creciendo en los próximos años. El Gobierno ha…
Una conductora de autobús, en Ceuta, ha tenido que ser atendida por los servicios sanitarios…