Todos de pequeños hemos escuchado algún que otro cuento contado por nuestros abuelos, padres...etc. Cuentos que nos leían para que tuviéramos dulces sueños antes de irnos a dormir. Historias de piratas, príncipes encantados... y un sin fin de aventuras que te hacían soñar con un mundo feliz.
Aunque había algún que otro cuento que no me gustaba cuando me lo contaban... Pinocho y sus constantes mentiras, Alí Babá y los cuarenta ladrones o Don Gato, un felino que vivía en un contenedor y que se alimentaba de restos de basura.
Nadie sabe que fue de ese gatito y de su pandilla de amigos.
Espero que corriesen mejor suerte y no acabaran como acaban las mascotas en Ceuta, metidas en bolsas de basura y arrojadas a un contenedor con restos de desechos. Aunque al menos Don Gato y su pandilla podrán decir allá donde estén que vivieron y murieron en el mismo lugar que les vio nacer y no fueron enviados lejos de su tierra sin darles opción de llevar con ellos sus juguetes preferidos o sus ricas chuches para el largo camino, o estar sentados al lado de sus seres queridos una plácida tarde delante de la estatua que los simboliza y los recuerda...¡Ah no!, que la estatua que había en el antiguo cementerio de mascotas ya no está, la quitaron.
¿Se pueden hacer aún peor las cosas?...
De seguir así, va a ser mucho más fácil creer en Dios, que creer en los cuentos con final feliz.
¡A vé si me comprendes!
Movimiento Ciudadano para la Dignidad Animal en Ceuta.
Raquel Carmona.
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