Hay ocasiones en las que es necesario hablar, demostrar altura de miras, callar un discurso o una metedura de pata. Más allá de las siglas o del respeto político, en momentos concretos en los que se ha dicho o se ha escrito lo que no se debía, hay que demostrar la pasta política de la que está hecho cada uno.
El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, no ha pasado por alto, porque no debía, las consideraciones efectuadas por quien llevara las riendas del Gobierno de España, Mariano Rajoy, acerca de la selección francesa y si sus jugadores son franceses o no.
Vivas ha sido el único dirigente popular que, demostrando todos los respetos debidos a quien ha sido el máximo dirigente de esta formación, ha dejado claro un posicionamiento que es el único válido en esta nuestra tierra que de convivencia sabe mucho y bueno.
En declaraciones a este periódico, el presidente de la Ciudad dejó claro que no podía compartir las reflexiones de Mariano Rajoy que, a buen seguro, no quisieron abrir un melón de enfrentamientos, pero sí debieron haber sido matizadas de inmediato.
“Creo que la nacionalidad no está determinada por la cultura ni por la etnia. Todos los jugadores de la selección francesa son franceses, como también creo que todos los jugadores de la selección española son españoles, recen como recen y se llamen como se llamen”, dijo el mandatario ceutí.
Palabras de Vivas, un mensaje que tiene peso, que encierra claves necesarias que deben ser tenidas en cuenta, interpretadas y asimiladas porque recogen la base de todo, ese entendimiento tan necesario en la vida.
No se puede caer en el mensaje facilón de etiquetar a personas por sus orígenes, provocando recelos y cuestionando identidades en torno a un país.
Esos discursos caducos no cuadran con este mundo actual, ni cuadran ni se les tiene que dar cabida o calor.
Muy al contrario, ante este tipo de mensajes hay que posicionarse porque si bien equivocarse es de humanos, también lo es dar un paso al frente y aportar la luz necesaria cuando todo son sombras.
En política, esto último es lo complicado, sobre todo porque exige valentía, altura de miras y honestidad política.
En el caso del presidente Juan Vivas siempre ha tenido claro que es el presidente alcalde de todos los ceutíes, lo hayan votado o no. Algo que le honra y que marca la diferencia respecto de otros mandatarios.
Por eso mismo, porque tiene claro dónde está, Vivas habló claro. Y no lo hizo a base de parrafadas o enredándose en mensajes extensos. No. Lo hizo con una frase bien sencilla: somos lo que somos, sin que la cultura o el origen pesen. Somos del país del que formamos parte y, muy al contrario, nuestros orígenes vienen a sumar, a enriquecer, no a separar, dividir o enrarecer la convivencia.
Algo tan sencillo debería ser entendido por todos. Que un dirigente como Juan Vivas sea capaz no solo de entenderlo sino también de dejarlo claro públicamente le honra. Y mucho.
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