La Comisión Europea ni siquiera sabe el número de personas que entró en Ceuta en las avalanchas del 30 y 31 de julio. No han puesto cifra, como tampoco lo ha hecho el Gobierno de España, que a estas alturas sigue sin recoger en los balances publicados por el Ministerio del Interior qué es lo que sucedió en esas dos jornadas consecutivas de caos.
Europa avala el derecho al retorno a Marruecos de todos los que cruzaron en esas jornadas marcadas por el caos y las muertes. Incluye a los menores. Pero, ¿cómo saber el proceder que debe seguirse si ni siquiera se ha recogido la envergadura de lo sucedido?, ¿cómo actuar si los datos que maneja el Gobierno no tienen que ver con los estimados por la Ciudad?
El Gobierno de España ha llegado a reconocer que tiene monitorizados a todos los que pasaron, negando así la entrada de posibles radicales, pero a estas alturas, 21 días después de ese 30-J, ha sido incapaz de dar cifras y reunir a todas las personas en centros concretos en donde la Policía Nacional pueda realizar su labor y, sobre todo, identificarlas.
Se dan casos tan sorprendentes como los de inmigrantes que, una vez han sido detenidos, puestos a disposición judicial y han quedado en libertad, aportaron como domicilio la playa del Trampolín: un asentamiento de chozas temporal que es reconocido como lugar de notificaciones de manera oficial.
Es tan sorprendente como la gestión que se está llevando a cabo en torno a esta auténtica crisis sobre la que están colocando las miradas todos los medios de comunicación nacionales e internacionales.
Ciudad y Gobierno central no se ponen de acuerdo tampoco en las cifras de niños, existiendo una importante población todavía en la calle. El clima se ha enrarecido hasta el punto de registrar grietas por acusaciones de politización entre PP y PSOE que van a ir a más.
Hoy se ha anunciado la visita del presidente del PP nacional, Alberto Núñez Feijóo. Le seguirá el dirigente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Y ambos lo hacen después del acto ofrecido este martes por la popular Cuca Gamarra. No es algo casual. Ceuta entra ya en esta particular partida de ajedrez con todos los honores.
La población subsahariana está empezando a ser trasladada en pequeños grupos a los huecos que quedan en el CETI.
La marroquí sigue en la calle liderando protestas para reclamar asilo. Llevan así desde el pasado fin de semana, tanto en el Trampolín como en las naves del Tarajal o en la cuesta al centro de estancia temporal.
La Policía quiere acelerar la realización de expedientes, pero primero debe toparse con los correspondientes a quienes entraron antes del 30 de julio. Los plazos corren más sobre los papeles que contienen promesas políticas que sobre la pura realidad.
Es inviable cumplir con la celeridad requerida para tal volumen de personas, primero cuando ni siquiera se sabe cuántas son y, segundo, cuando pesa la incertidumbre de estar tratando asuntos con un vecino país como Marruecos.
Las declaraciones de ministros anunciando una normalidad más pronto que tarde chocan con la realidad de una administración bloqueada.
Y en medio de este panorama marcado por crispaciones políticas y nefastas gestiones, los medios marroquíes como zaiocity.net, informaban este martes de la próxima visita a Castillejos del rey Mohamed VI, señalada justo después del desastre vivido en torno al espigón del Tarajal.
La visita se hará con motivo de la noche del Mawlid, el 24 de agosto. No es un asunto cualquiera, tiene lugar después de la gran crisis suscitada tras que miles y miles de sus nacionales lo dejaran todo para cruzar el espigón, dejando más de 100 muertes y familias destrozadas cada vez más contestatarias con un régimen que no da esperanzas a su propia población.
Quienes cruzaron el espigón lo hicieron dejando sus casas, trabajos, oficios… aprovechando que no existía ninguna vigilancia. De Castillejos partieron muchos de sus vecinos, dejando atrás una ciudad con altos niveles de desempleo y marcada por la inmigración.
En esa visita están puestas las miras de los servicios de información de ambos países por lo que pueda derivarse de la misma.
En semana y media, Ceuta pondrá el punto y final a un mes de agosto sin saber la hoja de ruta establecida para recuperar la parte material perdida tras el 30J, pero, más grave aún, dejando además un poso peor en el camino: la quiebra social que se avecina y el impacto en la salud mental.
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