Crimen Parques de Ceuta: Fiscalía pide al Jurado que no crea "una mentira cobarde"

La Fiscalía expone su informe solicitando veredicto de culpabilidad para el policía local por asesinato machista y reclama la responsabilidad civil de la Ciudad porque debió controlar a un agente al que se le retiró el arma 2 veces | Ha elogiado la valentía de la hija, testigo clave

El Ministerio Fiscal, representado por Silvia Rojas y María Arazuri, ha presentado su informe ante el Tribunal del Jurado en el caso del crimen de Parques de Ceuta. Ambas consideran que el acusado, por su condición de agente de la Policía Local, era consciente de la letalidad del arma. Sabía por tanto que su manejo podía causar un efecto demoledor: la muerte.

De igual manera, para la Fiscalía, Alonso G.D. era consciente del daño emocional causado a su propia hija, testigo de los hechos. La entonces menor queda con una grave afección psíquica de por vida.

En el momento en que se produjeron los hechos, el acusado se encontraba en horario de servicio, estaba ejerciendo de policía local. Un agente que pasaba unos test sin control riguroso de los mismos, lo que permitió que ocultara su trastorno mental a la Ciudad. Se aprovechaba de ese control poco férreo de la institución municipal.

Para la Fiscalía los trastornos que sufre Alonso G.D. le afectan de manera leve o moderada, pero no a su comprensión sobre la realidad de los hechos.

Considera por tanto la existencia de una atenuante de anomalía psíquica, pero no para haber influido en una merma de sus acciones.

Mucho ruido, pero una verdad

En la primera sesión de juicio, la Fiscalía recordó al Jurado que en las distintas jornadas iban a ser testigos de mucho ruido en torno al caso. Y en ocasiones, ese ruido hace no ver la verdad o la enturbia en el camino hacia ella.

Hoy, vistas todas las pruebas, la Fiscalía ha recordado al Jurado que “ni ganamos ni perdemos juicios, valoramos pruebas en sentido coherente, el contenido de esas pruebas para llegar a una decisión justa”, ha advertido Arazuri. Y aquí, en el caso del crimen de Parques de Ceuta, no tienen dudas. Hay un relato, el de la hija, y además corroboraciones periféricas que lo amparan.

“Tenemos una declaración de la hija y otra del acusado. La primera es una declaración de una testigo privilegiada, es la persona que estaba en esa cocina el día de los hechos. Vio, nos contó lo que había pasado, siempre igual. Es importante esa declaración porque en derecho, las declaraciones de los testigos vemos si han sido persistentes, si siempre han declarado lo mismo y que haya pruebas externas que lo corroboren”.

Esa declaración de la joven es clave en todo este caso para una Fiscalía que cuenta con la persona que vio todo y así lo relató. "Hubo dos disparos, dos objetivos que llevaron a un forcejeo entre una niña y alguien que estaba entrenado para disparar".

Fiscalía, tras una semana de juicio, no duda sobre lo que pasó. Tiene una ‘joya’ de prueba, la de una chica que ha contado siempre lo mismo, desde el momento en el que perdió a su madre: hay un disparo hacia Mª Ángeles y otro producto del forcejeo. Pero también hay datos alrededor que la hacen más fuerte.

Esa declaración nunca ha variado, esa primera versión de los hechos se emitió un 14 de marzo de 2022 y se ha escuchado en abril de 2026. Antes, en un juicio anulado por el TSJA.

Las llamadas, los primeros momentos sin posible coartada

Fiscalía ha recordado cómo, aún en caliente, sin posibilidad de pensamiento de una coartada, la menor llamó al 112 pidiendo ayuda y habló con policías nacionales, declarando que su padre había disparado a su madre.

En esos momentos, el acusado decía: “¿la he matado?”, o ¿qué es lo que te hecho?”. Pero además hubo un gesto cuando se enteró de que su esposa había muerto: un gesto, nada más, silencio, ni una sola lágrima.

En estos momentos nadie habla de accidente, ni de que una hija haya disparado a su madre. “¿Si hubiera sido un accidente, qué motivo tiene la hija para no decirlo?, porque no lo fue. Ocurrió lo que dijo la niña”.

El acusado y su declaración blindada. Las 'cabezadas' mientras Fiscalía lo señala

Fiscalía ha valorado la declaración del agente, que siempre ha sido blindada, negándose a declarar a preguntas de la Acusación.

Así lo ha dejado claro el Ministerio Fiscal ante los miembros del Jurado, en una sala en la que además de prensa, figura un acusado que no ha podido evitar echar unas ‘cabezadas’ incontrolables mientras el Ministerio Público lo señalaba como autor de los hechos.

Su declaración, la del acusado, considera la Fiscalía que ha ido evolucionando a modo de búsqueda de coartadas apoyadas por periciales de dos doctores: Cabrera y Planelles.

Son versiones subjetivas, que analizan dos disparos sin tener en cuenta que uno de ellos atravesó un cuerpo humano. Son, a ojos del Ministerio Público, meras exposiciones que más bien parecen hipótesis tanto en lo relativo al ADN hallado en el arma, las huellas… y más aspectos.

“No tienen en cuenta que el acusado se llevó el arma, la manipuló”, ha expuesto la Fiscalía, restando valor a unos informes que más bien parecen conjeturas.

El dolo eventual: el riesgo que provocó el agente

Fiscalía ha aludido a la responsabilidad de las personas con sus actos, ese dolo eventual. El acusado es un policía adiestrado, sabe perfectamente cómo manipular el arma, que no puede ser introducida en una cocina.

Generar ese riesgo es responsabilidad. “Si una persona conduce a alta velocidad en dirección contraria en una autopista no puede ser un accidente. Aquí, él, con un arma, era responsable de todo lo que podía ocurrir”.

El acusado no tiene ninguna versión sólida que justifique su declaración”, ha dejado claro la fiscal Arazuri.

 El crimen de Parques de Ceuta se produjo tras un motivo, un hecho claro: el saber que su mujer se quería separar. La cita médica fue solo un detalle, porque escondía algo más.

Asesinato, pero también otros delitos, uno contra la integridad moral

Para la Fiscalía, la muerte de la funcionaria de los juzgados fue un asesinato, ya que ella no se pudo defender ante ese riesgo causado por el acusado con un arma en mano.

Entienden además la existencia de un delito contra la integridad moral y otro de lesiones psíquicas. La entonces menor tuvo que implorar a su padre que no siguiera disparando e incluso intentó arrebatar la pistola a su padre.

El agente provocó un menoscabo a la menor, que además tenía en aquel entonces 17 años. Una niña que ha sufrido lesiones psíquicas que van a ser permanentes e irreversibles.

“El acusado sabía que su hija estaba ahí, no es un espectador cualquiera, sabía de las consecuencias porque era su propia hija. Sabía que la salud mental de su hija se podía ver afectada”, ha recalcado la fiscal Arazuri.

¿Por qué se produjo la muerte?: el maltrato habitual

La Fiscalía mantiene que hubo un motivo, un maltrato. En esa pareja había temor, miedo, discusiones. Había un arma en un ambiente en el que esa pistola se guardaba en una caja fuerte. Se creaba miedo psicológico, terror, un clima en el que las personas que vivían en casa podían tener un temor constante.

Existió un maltrato habitual prolongado en el tiempo. La niña creció viendo violencia en su domicilio. Ha vivido siempre así, dándose cuenta también que todo eso no era normal”.

“Que no haya rastro de vejaciones o insultos en los teléfonos es irrelevante”, ha mantenido la Fiscalía. “No se encontraron en el teléfono, pero tenemos una testigo privilegiada que nos lo ha contado, también la propia familia de Mª Ángeles o su propia psiquiatra particular que explicó que en las consultas estaba callada y no le llevaba la contraria nunca”.

Agravantes aplicados por la Fiscalía

Fiscalía considera la existencia de una agravante de parentesco tanto en el delito de asesinato como en las lesiones causadas a la hija del acusado.

Es un agravante relacionado con las vinculaciones familiares. “Él debería haberlas protegido y garantizado una libertad y libre desarrollo en esa familia”.

Otra agravante es la de género sobre el asesinato. A lo largo de su vida, la víctima estaba en una situación subordinada. “En ese domicilio, el acusado mostraba una posición de superioridad por ser un hombre que la iba menoscabando en su matrimonio. Él no asumió que quisiera separarse. No quería que su mujer fuera con personas divorciadas…”.

En esa relación existía un poder, no fue un arrebato puntual o desvinculado de la situación de dominación ejercida.

Atenuantes: el trastorno mental. "No existió un brote psicótico"

La Fiscalía ha puesto el dedo en la llaga al aludir a las atenuantes derivadas de patologías mentales previas. En este apartado de su informe, se ha hecho mención al historial médico.

Es un tema clave en todo este caso, ya que uno de los puntos que se ha abordado en este juicio con Jurado ha sido precisamente el dato sobre si esas afecciones mentales pudieron influir en su acción. Es decir, se ha analizado la capacidad.

¿Existió una necesidad de ingreso tan urgente antes del crimen? Fiscalía no lo considera porque, de haber sido así, cualquier médico hubiera ordenado tal acción inmediata.

No existió en absoluto un brote psicótico, no se hubieran llevado a cabo conductas como hizo antes y después el acusado. Ninguno de los agentes que acudieron a la vivienda vieron algo distinto a que esa persona estuviera consciente”.

La Fiscalía ha recordado además que cuando el agente es tratado al poco del crimen, la médico que lo atendió en una clínica de la ciudad lo encontró consciente.

“No vamos a negar que algún trastorno debe tener, pero desde luego, entendemos que por esa situación previa que tenía, faltó ese control, pero esa merma es de carácter leve”, considera.

En cuanto a la celopatía, Fiscalía mantiene que no viene recogido en su historial, salvo ya estando en el centro penitenciario. También ha negado colaboración con la justicia, porque taponar la herida de su mujer no lo fue, existiendo otros datos como que ocultó el arma. Eso se llama “ocultar las pruebas”. “Tampoco ha habido un reconocimiento. Nunca lo ha hecho”.

Responsabilidad civil de la Ciudad

Para la Fiscalía existe esa responsabilidad, toda vez que se le retiró el arma en dos ocasiones, lo que debió llevar a controles más exhaustivos.

“Se debería haber ejercido un control más férreo al haber esas alertas previas sobre un agente de la Policía Local”.

El mensaje final de la fiscal jefe: la verdad de la hija de Mª Ángeles

La fiscal jefe, Silvia Rojas, ha cerrado el informe de su compañera María Arazuri apelando al sentido común del Jurado. “La mayoría de nosotros somos hijos. María", dijo en alusión a la hija de la víctima, "hizo un acto de amor hacia su madre”, ha recordado, al contar la verdad de lo sucedido.

“Su valentía merece un esfuerzo y el apoyo con su veredicto. Les pido que apoyen con su veredicto que su hija hizo lo correcto al declarar, que ese amor incondicional no va a quedar enterrado en una mentira cobarde”, ha zanjado Rojas, solicitando así la culpabilidad del agente.

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