Pacheta es una de las personas que es un gustazo escuchar. Sin caer en los tópicos propios y trillados del discurso del deportista y optando, en su lugar, por una agilidad de palabra y una manera directa de que el mensaje cale en el corazón. El entrenador del Granada, fiel a su estilo, salió a la rueda de prensa posterior al encuentro contra la AD Ceuta en el Alfonso Murube para tratar de dar con una explicación a lo sucedido sobre el terreno de juego.
Aunque lo que terminó haciendo, casi sin darse cuenta, fue lanzar un mensaje que en pocas palabras resumió la idílica realidad que vive la AD Ceuta. No solo en esta temporada de su vuelta al fútbol profesional sino, prácticamente, en los últimos años de su reciente historia donde el ascenso a Segunda División tan solo fue el mayor premio: se llama trabajo y, sobre todo, ilusión.
“La ilusión mueve montañas”, expresó Pacheta frente al micrófono. “Y el Ceuta es todo ilusión”.
Quizás es precisamente ese ingrediente mágico el que hace falta tener para encontrar el camino hacia la supervivencia en un auténtico laberinto selvático como es LaLiga Hypermotion. Una división repleta de peligros, trabas y amenazas.
Quizás es la ilusión lo que hace falta para poder plantarle cara a verdaderos transatlánticos del fútbol español haciendo uso de un presupuesto sensiblemente menor.
Y lo que hace falta, al fin y al cabo, para marcar grandes diferencias a través de minúsculos detalles. Los mismos que dieron los tres puntos al equipo caballa contra el Granada en un partido que, pese a que terminó desviándose hacia la victoria local, se encaminó por mucho tiempo- y con razón- a un empate que, posiblemente, hubiera sido el resultado más de acorde a lo esbozado sobre el terreno de juego.
Tanto el Ceuta como el Granada plantearon, de hecho, dos propuestas que chocaron frontalmente sobre el campo por su impresionante parecido. Gran derroche físico, fútbol vertical y defensas tremendamente encorsetadas que, al final, terminaron cediendo.
Primero la del Granada quedó totalmente descosida por un pase celestial de Marino al espacio, a la carrera de un Marc Domènech que jugó lesionado. El que salió en la foto como principal señalado fue Luca Zidane. Un portero cuestionado en demasiadas ocasiones, al que la alargada sombra de su padre no le ayuda un pelo. Tampoco sus errores manifiestos que aparecen repartidos a lo largo de la temporada en los momentos más inoportunos.
Aun así, esta vez, Zidane no debió asumir la culpa. Salió por uvas, sí, pero como único intento desesperado por apagar un fuego que causó una defensa demasiado adelantada. Mal posicionada y poco espabilada. El más listo de la clase fue Marc Domènech. Suspenso para la defensa del Granada, y sobresaliente para él.
Un chaval que, pese a estar lesionado, apuró para entrar en el once titular. Su físico le avisó que era una mala idea, pero su ambición competitiva le hizo pensar que valía la pena arriesgar. Quién quiere puede, dicen, y Marc Domènech pudo. Primero ser de la partida y, después, ganar una carrera avanzando a toda velocidad. Frenado por sus piernas, pero alentado por su voracidad. La misma que, con esa mentalidad, le hará como caballa triunfar.
Marc Domènech es uno de esos héroes silenciosos. Accedió al once titular con sigilo, pasando prácticamente desapercibido para cualquiera que se aventuró a predecir un once inicial, y terminó haciendo todo el ruido sobre el campo antes de salir sustituido por Salvi Sánchez para no arriesgar más. El que tampoco esperaba nadie en el once, a buen seguro, fue a Marino Illescas.
Un jugador más utilizado esta temporada como revulsivo, aunque la vida premia a quiénes saben esperar. A quiénes trabajan con perseverancia y en silencio en busca de su momento para brillar. Un proceso que José Juan ha estado siguiendo de cerca en todo momento y, contra el Granada, decidió darle la oportunidad.
El de Gerena reconoció posteriormente en rueda de prensa que tener a Marino en su equipo, después de tentarle el pasado mercado de verano, era una de sus “obsesiones”, aunque entre la experiencia de Campaña y su obsesión por Marino, hasta ahora siempre ha sido seducido por los galones del ‘20’.
No es para menos. La asistencia de Marino en el primer gol fue, indiscutiblemente, sensacional, pero la influencia de Campaña tras entrar al campo en el 77’, se hizo notar. El sevillano volvió a espolvorear magia a sus espaldas por todo el Alfonso Murube. Mago de profesión y camarero en su tiempo libre.
Campaña sirvió una asistencia en bandeja de plata a Kuki Zalazar para que el de Montevideo después hiciera ver, a través de su gol, que se encuentra en un momento espectacular. “Es muy bueno”, recalcó José Juan posteriormente en rueda de prensa. Una verdadera declaración de amor al juego del uruguayo. “Sólo se lo tiene que creer”.
Quizás José Juan dio en ese preciso instante con la tecla. Quizás Kuki tiene que saber ver lo que, para todos los demás a su alrededor, es una verdad incontestable.
El éxito del colectivo depende, en cierto modo, de la inspiración individual. Del talento que atesoran ciertos privilegiados para disfrutar y hacer disfrutar a los demás. Kuki es ese tipo de futbolista y, además, es ese delantero centro que, pese a no tener una planta dominante o un físico imponente, necesita el Ceuta ante las dificultades para acudir al mercado.
Kuki puede desempeñar ese rol a la perfección y, ante el Granada, lo volvió a demostrar. De momento, queda fuera de la ecuación Ignacio Schor. El argentino, último refuerzo en el mercado de invierno, se vació corriendo sobre el césped del Murube, saliendo a presionar al Granada y a amedrentar en busca del fallo rival.
No causó demasiado impacto, eso sí, actuando como punta. José Juan, al menos, lo vio claro. “Ni se le parece” al perfil de delantero centro que requiere este equipo como alternativa a Marcos Fernández. El delantero catalán, por suerte, podrá reaparecer ante el Córdoba.
También Anuar tras cumplir ciclo de amarillas. El que no estará disponible será Carlos Hernández, que vio la quinta amarilla en un partido de nuevo brillante. Tanto el central andaluz como Diego González rindieron a un gran nivel. Una vez más.
Desde el Ceuta se empieza a tener la sensación de que, el pasado verano, recibió un regalo de bienvenida a la categoría por parte del Huesca con Diego González. Lo cortó todo. Expeditivo y correcto en todo momento.
Tan solo se despistó, al igual que el resto de la línea defensiva, en el gol de Diocou para el Granada. El tanto del empate en el Alfonso Murube fue un calco muy próximo del que celebró Marc Domènech en la primera mitad.
Asistencia espectacular de la sensación del Granada, Izan González- que ante el Ceuta pasó un poco más de puntillas pese a su destacable sacrificio defensivo- para que Diocou se deshiciera después de Pedro López con una sutil maniobra y terminara anotando a portería vacía.
Una acción en la que, volviendo a las comparaciones con el Granada, la defensa no estuvo del todo acertada, aunque a Pedro López le pudo quedar esa sensación- quizás con razón- de que pudo haber hecho algo más.
Un pensamiento realmente incómodo, especialmente para la figura del portero suplente, que debe pasar largas horas sentado en el banquillo en busca de una oportunidad que, cuando llega, no quiere desaprovechar.
“Siempre se puede mejorar”, reconoció en rueda de prensa el portero extremeño al ser cuestionado sobre su papel en el partido. “Estoy satisfecho con el partido que he hecho, en todos los sentidos. He cumplido con lo que el técnico me pedía”.
La duda acerca de quién ocupará la portería estará sembrada de cara al próximo partido. Ya el miércoles, a la vuelta de la esquina, contra el Córdoba CF. Pedro López o Guille Vallejo. Guille Vallejo o Pedro López.
El técnico caballa tampoco es que soltara una posible pista después en la sala de prensa con vistas a acalarar el dilema. “He creído conveniente la posibilidad de que aparezca Pedro en escena porque su comportamiento es bestial”, justificó.
“He encontrado en mi carrera a pocos futbolistas como Pedro López en calidad humana y futbolística. Lo merecía, aparte que es muy buen portero también. Me alegro mucho por él, de que haya vivido un triunfo, porque él no había tenido un triunfo todavía este año”, sostuvo José Juan.
Sea el que sea en la portería caballa, el Ceuta espera continuar en este mismo camino. Las piezas podrán cambiar, pero el tablero será el mismo en este juego de LaLiga Hypermotion.
La técnica para buscar el jaque-mate a su favor pasa por la ilusión. La misma que debe saber gestionar con prudencia para no fantasear demasiado, pero sí para continuar con firmeza hacia el objetivo real: la salvación que, tras este triunfo ante el Granada, está un paso más cerca.
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