Está a punto de cumplirse un mes de la entrada masiva de miles de marroquíes alentados por una maniobra perfecta promovida por el rey Mohamed VI. Las consecuencias las vemos a diario en nuestras calles con cientos de jóvenes bloqueados y con más niños que han provocado un caos absoluto ante la falta de medios con los que hacer frente a esa situación sobrevenida. El gol ha sido por toda la escuadra por muchos anuncios que intente difundir el monarca alauita como parte de la campaña de imagen puesta en marcha para facilitar el regreso de marroquíes y el de niños.
A pie de frontera la situación no es la que nos cuentan. Llevamos un montón de días narrando los dramas de esos padres que esperan al otro lado del Tarajal a que les sean entregados sus hijos. El área de Menores hace todo lo posible pero es la propia Policía marroquí la que impide a los progenitores acercarse al espacio fronterizo para recibir a sus hijos. No es que estén desatendiendo una orden de su rey, es que la campaña de imagen que ha llevado a cabo la casa real para dar otra visión distinta tras la atrocidad cometida con su propio pueblo en mayo es una auténtica farsa.
Si Mohamed VI quiere que los niños regresen a sus hogares no tiene más que facilitar unas reagrupaciones a las que ahora es Marruecos quien se opone. Si quiere que sus nacionales puedan regresar no tiene más que abrir fronteras para que vuelvan los que están atrapados así como aceptar la expulsión de quienes están aprovechando el limbo fronterizo actual.
Pero no lo hace, porque sigue existiendo una presión sobre una población manipulada, presionada y controlada a la par que utilizada con otros fines distintos. Esto es lo que está pasando y sus consecuencias son las que tiene que soportar una ciudad como Ceuta a la que han puesto contra las cuerdas.
Los anuncios de ayudas son constantes así como los mensajes ratificando la españolidad de Ceuta y de Melilla, cosa sobre la que no es necesario insistir sino demostrar que ese apoyo no solo es real sino también rápido, directo y suficiente.
De momento las consecuencias de una situación que desbordó a toda la ciudad se ven a diario, sin solución, soportando los mensajes institucionales que parecen más una mofa del rey marroquí hacia su propio pueblo y, por ende, hacia toda España.
Soy un ciudadano de Ceuta, tengo 64 años y como todos estoy indignado, preocupado y…
El AMPA respalda al resto de centros educativos de Ceuta, pide unidad a toda la…
Médicos Unidos por sus Derechos (MUD) ha logrado que 27 médicos de distintas especialidades y…
La magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de la Sección de lo Penal…
Después de las vacaciones más extrañas de sus vidas, es imprescindible que nuestros niños regresen…
El fútbol volvió a quedar en segundo plano en Marruecos durante el estreno del Maghreb…