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El comentario inocente

Fnideq (antes Castillejos) y la región circundante de Marruecos están atravesando una difícil situación social y económica desde la cancelación hace unos seis años, de lo que ellos llaman “contrabando de subsistencia”. Se trata de cientos de residentes en dicha zona que cada día pasaban a Ceuta a comprar todo lo que podían transportar personalmente y después lo vendían en tiendas o almacenes del vecino país. Desde Marruecos, ese tráfico era consentido y desde Ceuta, al ser territorio franco, era libre la entrada y salida de mercancía, por lo que se crearon beneficios a uno y otro lado de la frontera. Y como solo podían acceder a Ceuta los residentes en la provincia de Tetuán, se produjo una importante migración desde las provincias del sur hasta los territorios limítrofes con la ciudad española. Todo un entramado de circunstancias positivas y beneficios que desaparecieron cuando Marruecos, ejerciendo sus derechos, decidió suprimir de pronto ese tráfico transfronterizo.

Sin embargo, lo que no tuvieron en cuenta es la difícil situación en que quedaron miles de familias que sin previo aviso perdieron ese “contrabando de subsistencia”. Y Ceuta, naturalmente sin protestar, comprobó como los polígonos de la frontera quedaron sin uso y cientos de empresas locales, peninsulares e incluso comunitarias, perdieron un importante negocio en el norte de África.

La prensa marroquí reconoce que los proyectos desarrollados por Marruecos para compensar no han solucionado esta ruina forzada y ello a pesar de la zona de actividad económica creada en la región y que “abarca una superficie de diez hectáreas con un coste aproximado de 200 millones de dirhams” e igual ocurrió con otras iniciativas similares.

Lo que además parece no haber tenido en cuenta Marruecos es que la apertura de la Aduana Comercial en la actual frontera con España, podría aportar el empleo y desarrollo económico que necesita Fnideq, la antigua Castillejos y su zona de influencia. Decenas de camiones con materiales de construcción, frutas, verduras, pescados y otros artículos pasarían diariamente a Ceuta, creando una estructura económica importante al otro lado de la frontera. Igualmente, las exportaciones hacia Marruecos desde la ciudad autónoma, moverían otros negocios y empleos en la región de Fnideq-Tetuán que serían muy bien recibidos.

Pero en todo esto interviene la política internacional, los negociadores españoles desconocen o no tienen en cuenta todas estas circunstancias y de parte marroquí prevalecen las reivindicaciones sobre la que ellos llaman la “ciudad ocupada”.

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