El Ramadán en Ceuta nos gusta vivirlo, y sobre todo contarlo, a través de historias cercanas, solidarias y humanas. Por ellos, este lunes FaroTv se ha desplazado hasta el comedor social de Luna Blanca, ONG que ofrece un iftar seguro para los más necesitados.
Aunque en Luna Blanca trabajan todo el año en la ayuda tanto presencial en la asociación como a domicilio para quienes no disponen de otros medios, durante el mes de Ramadán estas acciones se multiplican por dos.
Un trabajo sin descanso
Desde el comienzo del mes sagrado, la ONG Luna Blanca trabaja sin descanso para que a nadie le falte un plato de comida en la mesa.
De lunes a domingo, desde la ruptura del ayuno y hasta que se terminan la comida elaborada en sus cocinas, aquellas personas sin recursos para romper el ayuno en Ramadán tienen un plato caliente asegurado a los pies de la Mezquita Sidi Embarek.
Hasta fin de existencias
También se abastece a aquellas personas sin recursos y con problemas u obstáculos para desplazarse a través del servicio de entrega de comida a domicilio.
No pasa nada si se llega tarde, hasta que queden existencias todos son bien recibidos en la carpa situada en la entrada de las instalaciones de la ONG.
Todos son bien recibidos
En este lugar no se mira el documento de identidad, no importa el origen, ni la historia.
En Luna Blanca importa que durante el Ramadán todos encuentren un lugar en el que sentirse arropado.
Diariamente, la ONG abastece entre 350 y 400 comensales. En su mayoría, son persona migrantes, además de 65 familias atendidas en sus domicilios.
Por otro lado, existen unas 20 familias con estancia temporal en distintos hoteles y hostales de la ciudad que también reciben este servicio solidario de Luna Blanca.
Espíritu solidario
Hablando de lo que supone formar parte de un espíritu solidario de estas características, a sabiendas de que cientos de personas tendrán alimentos que llevarse a la boca gracias al trabajo conjunto del personal de Luna Blanca y voluntarios, en la ONG dicen no poder describir con palabras esa sensación.
“La verdad es que nos sentimos por un lado inmensamente felices, llenos y la satisfacción es enorme. Creo que no se puede describir con palabras el poder ayudar a esta persona que simplemente viene en busca de un plato de comida caliente y ese es el objetivo principal de esta ONG. La comida es un derecho de todo ser humano”, ha dicho Halima Ahmed, portavoz de la ONG Luna Blanca.
Desde el corazón
Esta labor se lleva a cabo en gran parte gracias a la colaboración de los voluntarios, quienes cada día están dispuesto a contribuir en una iniciativa de forma incondicional.
En Luna Blanca se hace todo desde el corazón y, como no podía ser de otra manera, la comida que reparten cada día está hecha con amor, tal vez por eso desde las inmediaciones el olor que se respira invita a probar esos platos.
Comida de calidad
La comida es de calidad, cocinada con cariño y profesionalidad. Estos platos no son cualquier cosa, es comida rica, con una pinta excelente y además variada.
Este lunes comenzaban la semana con un menú excelente: harira, pollo, cebolla caramelizada, leche, agua, yogur… las opciones eran variadas, la pinta de la comida exquisita y el ambiente entre quienes preparan el iftar para todos inigualable en cuanto a afecto y cariño por el prójimo.
Durante este Ramadán se llegan a repartir 700 litros de harira al día, dependiendo de la afluencia de comensales.
Agradecimientos
La portavoz de Luna Blanca ha querido aclarar que la subvención recibida por su condición de ONG no cubre todos los gastos diarios que supone abastecer a cientos de personas en Ramadán.
En este sentido, ha querido agradecer al Tercio Duque de Alba II de la Legión la donación que emitió durante la Cuna de la Legión a la ONG, un cheque con una cantidad de 3.000 euros.
Asimismo, ha resaltado la colaboración de un particular, quien donó 10 corderos la semana pasada, cantidad que sirvió para abastecer la cena de una noche. Como vemos, toda donación es una gran ayuda, aunque se necesitan numerosos kilos de carne para abastecer a todos los comensales.
Algunos días es imposible alcanzar las cantidades de carne que gustaría, pues este alimento sobrepasa los límites económicos de Luna Blanca.
Limitaciones económicas
A pesar de las limitaciones económicas, dejando a un lado el lado oscuro que obliga a las personas a acudir a Luna Blanca a por un plato de comida y mirando a través de las lentes de color de rosa, este comedor social supone para muchos un espacio donde celebrar el iftar en comunidad, con calor humano y un plato de comida caliente.
“Es lo que intentamos, que se sientan arropados por la gente en general y por Luna Blanca en particular”, conluyó Halima Ahmed, portavoz de Luna Blanca.
Hay que destacar que el presidente de Luna Blanca, Mustafa Abdelkader, también estaba trabajando junto a los demás en la preparación del iftar.





