Tarde donde los ciudadanos de Ceuta intentan ir a ver a sus familiares en Marruecos y las largas colas que se hacen interminables, deparan en un alboroto de pitos hacia la protesta descomunal por la falta de viabilidad en la entrada al país vecino. Son una norma más que aprendida por ellos, pero que aunque hayan hecho tantas y tantas denuncias a diversas autoridades, tanto españolas, como marroquíes, siguen estando incursos dentro de la cola protocolaria, en los diversos carriles que hacen la entrada hacia el país vecino.
Los que estamos por estos lugares soportamos esos ruidos de los claxon, que desean que las almas hermanas puedan reflexionar y dar el cobijo necesario de vecindad, que por protocolo en distintos lugares de otros sitios, se hacen y se evita estos interminables augurios de la ignorancia de los funcionarios del país alauita, que lo único que fomenta es el odio hacia entrar en su lugar donde todos desean llegar y estar con sus familiares. Esto parece que es un boicot a toda costa y con ningún deseo de arreglo. Motivos se me ocurren muchos, soluciones también, siempre y cuando alguien desee escuchar y recibir las ideas correspondientes para valorar y buscar una luz en el camino tan tenebroso donde nos encontramos ahora.






